viernes, 4 de marzo de 2011

UN GIRO A CÙCUTA

Cúcuta como ciudad fronteriza tiene entre sus múltiples características urbanas la intensa comercialización, tomada entre la cotidianidad como una de las actividades más populares de supervivencia, pero esta actividad viene ligada al beneficio de tener como vecinos a los ciudadanos venezolanos, pues entre muchos factores el cambio de la moneda es la prioridad entre la oferta, la demanda y los tan escuchados: giros.


Las remesas, conocidos como fondos enviados por los inmigrantes a su país de origen, poseen históricamente sus primeros movimientos desde el siglo XIX, pero a partir del siglo XX tomaron mayor fuerza por la apropiación y evolución de los medios de comunicación con el apoyo de mejores movimientos en la banca internacional.



En Cúcuta, los giros han sido vistos como una de las formas de ingreso más sencillas, el único compromiso después de entregar la documentación requerida para dicho proceso, es asistir la fecha exacta a las empresas de intercambio y recibir el dinero. Esta opción, realmente pensada para los familiares, ha sido indiscriminadamente vista como “dinero fácil”. El gobierno Colombiano y el venezolano han unido su información dándose cuenta que descaradamente los usuarios mienten – doble nacionalidad, firmas adulteradas, identificaciones falsas, requisitos sin cumplir – sin ser consientes de la gravedad del asunto, pues el caso va mucho más allá que largar filas al sol, madrugadas para recibir y la división del dinero entre el facilitador y los falsos usuarios. Al darse una comparación de información entre los funcionarios de los dos países, hallándose más claro que la evidencia misma ya obtenida se encontraran en graves aprietos en el otro país, pues estos casos de engaño pueden ser profundamente sancionados.



Para muchos habitantes este pequeño ingreso (cincuenta mil pesos aproximadamente por mes) ha sido elemental en sus hogares, contando ya con dicha cantidad para sus gastos mensuales asegurándoles la satisfacción de una necesidad más, tal vez ignorando la importancia de este asunto o simplemente arriesgándose, sin entender que muchas veces el dinero fácil es el más difícil en obtener.





JESSICA ORTIZ


ARTICULO DE OPINIÒN