lunes, 4 de mayo de 2009

UNA REALIDAD LATENTE


LA HOMOSEXUALIDAD


“UNA REALIDAD LATENTE”



“Cada uno de los seres humanos que están inmersos en la sociedad, escogen el estilo de vida con el cual se quieran identificar”

Los árboles de mecían suavemente, el sol había cesado sus inclementes rayos y la música a lo lejos servía para amenizar aquel anhelado encuentro. Eran las 5:30 de la tarde y nuestro protagonista “Andrés”, ya estaba en el lugar indicado, sentado en una silla de color rojo y con una sonrisa envuelta de timidez.

Su mirada reflejaba ansiedad y angustia, sus movimientos repentinos de manos y pies, dejaban entrever los nervios que invadían enormemente su ser. De pronto, indicó que ya era la hora exacta, el momento adecuado para comenzar a hablar de su homosexualidad.

“Todo inició cuando tenía más o menos 6 años, recuerdo que estaba en quinder y tuve contacto con un compañerito, eso fue como mi primera experiencia”.

La homosexualidad es aquella atracción sexual que adoptan algunos por las personas de su mismo género.

El tiempo fue transcurriendo, llegó la primaria, la secundaria y en la vida de Andrés, seguía latente esa intriga por descubrir algo más; la adolescencia sería la etapa cumbre para dar paso a una nueva travesía.

“Solamente me encargaba de ser observador y actuar de la mejor forma. Ya había salido del bachillerato, cuando conocí a esa persona con la que tuve algo mas profundo, donde se mezclo una combinación de sentimientos”.

La ausencia de una figura paterna, influyó determinantemente en la orientación homosexual de nuestro protagonista. Con el pasar de los años, se hizo más notoria la falta de ese ser; que lo colmará de cariño, consejos y lo corrigiera en el momento adecuado.

“En la mayoría de los casos de homosexualidad en Colombia, se debe a la carencia de afecto, ya sea de la parte materna o paterna”.

Andrés tomó un pequeño chocolate y lo introdujo suavemente en su boca, posterior a ello prosiguió a relatar como fue su primera experiencia sexual.

“A los 17 años conocí a esa persona de la cual me enamoré, viví muchas experiencias, que lo llevan a uno a perder el rumbo de su vida y a la vez me permitieron vivir a toda cabalidad esta relación”.

La homosexualidad no es una enfermedad, es una etapa que simplemente deben vivir algunos seres humanos, tanto hombres como mujeres. “Quisiera finalizar este ciclo, porque uno no elige ser homosexual”.
Para algunas personas el ser homosexual puede ser sinónimo de señalamiento y perdición, en cambio para otros es signo de cariño, respeto y plena aceptación. Tal es el caso de Estrella, una joven de 23 años, que desde muy temprana edad se ha visto inmiscuida en este mundo sexual, pero abordado desde una perspectiva diferente,

“La verdad me he mezclado con ellos, desde que tenía 13 años más o menos, pues un amigo me contó una conmovedora historia, de cómo se había convertido en homosexual( por una violación, cuando apenas tenía 8 años). Después de este suceso él empezó a ser uno más, hasta el día de hoy declararse totalmente homosexual”.

Las cosas a veces llegan sin querer, simplemente aparecen en el momento menos adecuado, en la vida de Estrella esta situación se le ha escapado de las manos, pues casi un 85% de sus amistades son homosexuales.

La sociedad tiende a tildar en ocasiones severamente a la gente de ser homosexual o lesbianas, por el simple hecho de estar rodeada de este grupo de seres humanos.

“No me mato la cabeza por eso, el hecho que ande con ellos no quiere decir que sea así, pero si los demás piensan de esa manera, a mi sinceramente me da igual”.

Retomando la historia de nuestro protagonista, con su mano izquierda tomó un vaso con agua y bebiéndolo de manera paulatina, continuó con su historia.

“Las relaciones homosexuales son relativamente iguales a las heterosexuales, existe cariño, afecto, celos, conflicto, abandono y la distancia es uno de los factores que hacen que la relación se termine”.

En esta realidad homosexual, la familia juega un papel indispensable, convirtiéndose en la otra cara de la moneda. Vivir en silencio y rodeado de resignación por tener en su núcleo sanguíneo una persona de esta condición, produce al interior de estos seres una gran gama de sentimientos encontrados, emociones y sensaciones indescriptibles, impotencia, pero al fin y al cabo la aceptación termina siendo la única opción.

María Galeano una señora de 60 años, es una de las miles de madres, tías, abuelas que viven hoy día cada vez más cerca el tema de la homosexualidad.

“Tengo un sobrino que ya es adulto, pero desde muy pequeño sus amigos lo tildaban de homosexual, eso me hacía sentir muy mal. Conforme fue pasando el tiempo, note cosas raras en su comportamiento (vestimenta y forma de hablar), en mi corazón no aceptaba que él fuera de esa manera, aunque sufrí demasiado, me tocó resignarme porque lo quiero mucho”.

La aceptación de la gente del común y corriente por los homosexuales, se contradice rotundamente a la posición asumida por la iglesia, pues consideran esta inclinación sexual, como un pecado, donde el arrepentimiento y la conversión son las principales armas para combatir ese mal.

Luís Pérez, perteneciente al camino catecumenal, un movimiento de la iglesia católica, expresa el papel que juega la religión en este entorno homosexual.

“La iglesia no rechaza al homosexual, esa condición es un pecado que llevan en su interior”.

Las personas creen que la iglesia no acepta a los homosexuales, pero la realidad es que no aceptan que sigan reiterativamente ejerciendo ese pecado.

“El homosexualismo es considerado un pecado que se puede liberar, pero es muy difícil dejar el mundo, para seguir los pasos de Dios”.

Nuestro protagonista, actualmente tiene 22 años, de los cuales 16 ha dedicado a este mundo homosexual, ha estado rodeado de variedad de experiencias; tanto buenas y malas, y las cosas que ha realizado han sido construidas con la mente y el corazón.

Hoy se declara homosexual, pero de una forma reservada, no quiere involucrar aún a su familia, ya sea por miedo o porque considera que no es el momento, pues prefiere abstenerse de dar ese paso crucial.

Andrés es un hombre de gran personalidad, colmado de virtudes, defectos, sueños y anhelos, es de carne y hueso, piensa siente, vive, llora, ríe, sufre. Que esta de acuerdo totalmente con la unión matrimonial del mismo sexo, pero rechaza por completo de adopción de niños.

Con un gesto amable, nuestro protagonista, estrecho las manos, se despidió con tranquilidad, diciendo suavemente al oído: gracias por la oportunidad.

La homosexualidad sea enfermedad o maldición, imponencia o elección, simplemente es una realidad que nos está devorando sin ningún control.


ERIKA YURANI VELANDIA P.
(Reportaje Real)

TRAS LA SOMBRA DE LA DEPRESIÓN


La habitación era oscura y fría, un closet y una cama era lo único que la acompañaba, las paredes reflejaban el dolor y la melancolía que ha vivido nuestra protagonista en tan poco tiempo. Allí estaba Sofía, en un extremo de su dormitorio, a punto de relatar como ha sido su vida, en este impactante mundo de la depresión.

“Mi llegada de la capital desenlazó todo este carma. El dejar a mis amigos/a, mi universidad, mi novio y comenzar “un nuevo camino”, fueron los motivos que llevaron a deprimirme. Me aislé por completo de mi familia, no me apetecía comer, era muy difícil el poder conciliar el sueño, no me interesaba mi apariencia física, me daba igual estar limpia o sucia, en fin, mi vida ya no tenía sentido ni tenía un motivo para estarlo”. Comenta Sofía, muy nostálgicamente.

La depresión es un síndrome o conjunto de signos y síntomas, que afectan principalmente al área afectiva de una persona.

“Hablamos de depresión cuando decimos que el afecto está modulado hacia la negación, cuando la persona está más que triste, esa situación lo coloca en una inferioridad de condición en torno a su medio ambiente, en torno a su familia, en torno a su trabajo, y lo torna triste, melancólico e improductivo”, expresa al respecto el Doctor Reinaldo Nicolás Omaña Herrán, médico psiquiatra de la Universidad del Rosario.

Mientras Sofía proseguía contándonos tan interesante relato, una enfermera interrumpe de modo abrupto tan amena plática, (venía a darle el medicamento correspondiente “antidepresivos”, a nuestra protagonista). Ella, tomó de manera apresurada la dosis médica y siguió narrándonos su historia.

“Era una tarde soleada, mi madre junto con una tía me dijeron que me llevarían a dialogar con un profesional de la salud mental (con él ya había platicado días anteriores). La plática fue muy normal, pero a los segundos se fue tornando complicada; yo pensé que me iba para mi casa nuevamente. Cuando iba saliendo del consultorio, vi a dos hombres vestidos de blanco (enfermeros) que me estaban esperando, salí a correr pero me agarraron y me llevaron alzada a la habitación que ocuparía”, comenta esta adolescente con mucho sentimentalismo.

Estando en ese lugar, le quitaron los accesorios que ellos consideraban era corta punzantes, el llanto era desesperante; le dieron unas pastillas. Desde ahí no supo más nada hasta el día siguiente cuando despertó, y se dio cuenta que estaba internada en una clínica de reposo mental.

En algunos casos la depresión, evoca en las personas que la padecen, pensamientos suicidas, donde los deseos incontrolables e inimaginables carcomen la mente de los mismos.

Es el caso de Mariana, una joven de 23 años, estudiante de Bacteriología, quién intentó suicidarse a causa de la falta de afecto de sus padres.

“En mi casa me la pasaba sola, mis padres salían desde muy temprano a trabajar y nunca me dedicaban tiempo. Eran tantos los espacios de soledad que habitaban dentro de mí, que a mi mente llegaban pensamientos de suicidio. De igual modo, no me provocaba comer, y dormía poco. Una tarde como cualquier otra, me sentí tan desesperada que trate de atentar contra mi vida (me corte las venas en forma equivocada), sangre resto y me alcancé a asustar, y lo único que sé es que mis padres llegaron al rato y me vieron en ese estado y decidieron hospitalizarme. Gracias a ese acto, mis padres están pendientes de mí”, relata Mariana con cierto grado de conmoción.

El sufrimiento y el dolor de los padres, cuando tienen a sus hijos en este estado, es deprimente. Martha León, una madre que tuvo que padecer y al mismo tiempo ayudar y acompañar a su hija en la mejora de este síndrome.

“En un comienzo me sentí muy triste, al ver a mi hija en ese estado. Lo primero que hice fue fortalecerme en el señor y con mucha serenidad y con sacrificio acepte la recomendación que había dado el psiquiatra de tener que internarla (la dejé en una clínica de reposo mental con todo el dolor de mi alma), durante este proceso estuve al pendiente de mi niña”, expresa Martha León nostálgicamente.

En estos momentos se siente feliz al ver tan bien a su hija, y todo por haber seguido las recomendaciones otorgadas por el profesional que le colaboró con la mejora y el buen desarrollo de este duro proceso.

La cita había llegado a su final, Sofía se quedaba ahí, inmersa en ese mundo de dolor y sufrimiento, pero más tranquila por haber podido desahogarse, y sacar lo que tenía almacenado en su interior, y a la espera de que algún día el profesional que lleva su historia clínica, le dé la aprobación para salir de ese oscuro lugar.

La depresión no elige como y cuando actuar, tampoco distingue edad, sexo y clase social; simplemente, aparece en el momento que menos te lo esperas.

MARÍA ESTEFANÍA ARAQUE QUINTERO.
(REPORTAJE REAL)

UNA GRAN CORTINA DE HUMO



Las tres de la tarde era la cita pactada, de repente nuestro protagonista Diego Alexander llego de manera apresurada, se sentó en la mesa saldo, y pidió un cigarrillo empezó a relatar su experiencia en el oscuro mundo del vicio.

“tenia 13 años, un día iba con mis amigos del colegio, uno de ellos saco de su bolsillo una caja de cigarrillos y empezó a repartirlos entre todos nosotros, yo me negué puesto que nunca había probado algo así”.

La burla de sus amistades se hizo notoria en la vida de Diego, y lo que quería evitar a toda costa, resulto siendo en vano, pues la tentación pudo mas rápido que la razón.

“no quería ser mas el menos del grupo, mi mejor amigo me insistió a fumar colocando en mi boca un cigarrillo, absorbí un poco de esta sustancia atore un poco y escupí; pero mi amigo me dijo que eso era normal, hubo un segundo intento, esta vez mi experiencia ya se tornaba mas agradable”.

Los días pasaban y la adicción crecía enormemente, lo que comenzó en curiosidad término siendo un completo infierno.

“tenia que estar fumando diariamente, le robaba plata a mis padres para poder comprar los cigarrillos, un día no encontré plata en el cuarto de mi papá y me llene de mucha angustia, puesto que no había fumado el primer cigarrillo del día”.

Diego tiene hoy día 20 años, en su rostro refleja la secuela que ha dejado el cigarrillo en su vida, 7 años entregado al consumo de este vicio lo a alejado de sus seres mas queridos.
“un día mis padres se dieron cuenta que yo les robaba plata para comprar esta sustancia, me echaron de la casa obligándome a refugiarme en la casa de un amigo, y allí todo seria mas fácil”.

Algunos consumidores de esta sustancia nociva no logran salir de esta cortina de humo, pero otros por el contrario deciden dejar a un lado este terrible panorama. Este es el caso de Janeth Buendía que un día despertó y decidió no ser mas una fumadora.

“durante dos años fume excesivamente, un día me mire al espejo mis dientes eran no muy poco agradables; una tos constante me hizo reaccionar, ya el cigarrillo no estaba siendo bueno para mi, por eso tome la firme decisión de no ser mas una de las miles de fumadores que hay en el país”.

Cada vez mas el numero de fumadores se esa incrementando alarmantemente, la ley que prohíbe fumar en los lugares cerrados no se esta cumpliendo caudalmente. Tal es el caso de Andrea Mayorga, una estudiante de la universidad de Pamplona que no concibe vivir al lado del humo.

“cuando me siento en la cafetería a relajarme y a descansar me da rabia esos fumadores que generan inclementemente un humo desagradable, lo cual me indispone y logra que me valla de allí rápido; pues no tolero para nada los fumadores y como digo siempre, si se quieren morir que se mueran ellos, pero a mí déjeme quieta”.

Retomando la historia de nuestro protagonista Diego, volvió y pidió otro cigarrillo, y generando un humo paulatino prosiguió con su historia.

“en la casa de amigo todo va muy bien, la rumba y el vicio se hacen cada vez mas presente, mis padres han quedado a un lado. Reconozco que soy adicto al cigarrillo y aunque este me halla cerrado las puertas con mi propia familia, no puedo alejarme de el, es un deseo incontrolable, y siento que no puedo escapar de el tan fácilmente”.

Con estas palabras Diego se despidió y se paro de la mesa, dejando unas colillas de cigarrillo en el suelo.

El cigarrillo es una sustancia que no deja ganancias sino perdidas, caer en sus redes te pueden dejar atrapados para siempre en esta gran cortina de humo.


Daniela Palacios Suárez.
(Reportaje Real)

Discapacidad no es Incapacidad



Sin Obstáculos



Discapacidad no es Incapacidad



¿Para qué quiero piernas, si tengo alas para volar? Ver la vida mas allá de las limitaciones llena de virtud sus corazones.


La vida, la de ahora, la diaria, está determinada por una serie de actos que demarcan una secuencia de actitudes, sentimientos y deseos esclavos de la rutina.
Frente a una pantalla se deja la mente y se absorben los pensamientos racionales, los argumentos se pierden al dormir, el alma baja en el ascensor, la estabilidad viaja en autobús y entre luna y sol, se detiene el tiempo para permitir que el cielo sea visto, que la soledad sea alcanzada y de nuevo, por milésima vez, se pierda el control.

Caminar, correr, bailar y saltar son actividades comunes para muchos, los pasos se convierten en simples actividades realizadas por inercia, las danzas son huellas del alma sobre el suelo que combinadas con la música traen felicidad a nuestro ser; tener el control de nuestros movimientos, de nuestros sentidos y de nuestros actos es la cualidad más bella del hombre. Hermosas capacidades que al ser perdidas, causan frustración. El convertirse en un ser discapacitado para lo que se considera normal dentro de las actividades humanas en una sociedad común, trae consigo el rechazo de los demás, miedos nuevos y gigantes, pero aun así no tan difíciles como verse a sí mismo.

Un 20 de julio, entraba Miguelito a su colegio ubicado en el barrio Juan Atalaya de Cúcuta, por primera vez después de cuatro meses de ausencia, la expectativa y las miradas fijas sobre él dibujaron una sonrisa en su rostro tras un “Feliz Cumpleaños” de todos los presentes. El Joven de 17 años, nunca había celebrado de esa manera, entre la multitud se encontraban sus compañeros de décimo grado, sus profesores y amigos de otros cursos; todos eran protagonistas de la felicidad del adolescente en silla de ruedas.

Pisar el acelerador fue lo primero que pensó el muchacho al ver por el espejo retrovisor un retén del Ejército, sintió temor de ser visto por ellos, para esa época era acostumbrado llevarse a los menores de edad a prestar servicio militar y tampoco poseía permiso para conducir. Su papá le había pedido que guardara el carro en el garaje, sin imaginar que su hijo corría peligro, siete balas de más de cincuenta que se tatuaron con fuego al automotor alcanzaron al basquetbolista, la paraplejia es el resultado de los segundos en los que las balas penetraron su piel para marcarlo de por vida con una lesión medular “pudieron haber disparado a las llantas, un carro con las llantas dañadas, pierde fuerza” dice Miguel Sánchez, ahora con 37 años, mientras recuerda los hechos sucedidos dos décadas atrás.

Con el paso de los años, la visión que se posee sobre la discapacidad ha variado a través de los años, convirtiéndola en un concepto común y corriente dentro de los grupos sociales. Existen muchas causas por las que se presenta: Físicas, congénitas, hereditarias, cromosómicas, accidentales, degenerativas, neuromusculares, infecciosas, metabólicas entre otras. Lo realmente importante más allá de la razón, es el resultado.

Luz Marina Moreno, es una cucuteña de cuarenta y ocho años, en uno de ellos, el primero, controlaba el movimiento de sus piernas, pero quince días después de su bautizo, la poliomielitis llegó a su cuerpo causando la parálisis de sus miembros inferiores. Esta enfermedad, es causada por un virus que infecta y destruye las neuronas motoras, causando debilidad muscular e inmovilidad aguda y flácida. Durante su niñez, nunca fue un problema, en compañía de sus muletas, corría con sus amiguitos de escuela y desesperaba a su madre con un sin fin de travesuras, pero en cambio en su adolescencia, la ausencia de sus piernas se hizo notoria en los bailes de colegio y el contacto con los muchachos.

Una discapacidad alcanzada desde la infancia es mucho más fácil de sobrellevar por el afectado y su familia que una discapacidad adquirida en la mitad de su proceso vital. El tiempo hace de las suyas acostumbrándose al caso, pero cuando la mente reconoce la ausencia de ciertos actos realizados en el pasado, mortifica la aceptación de los demás y de él mismo.

Para las jóvenes de hoy, tener un espacio en televisión es una gran oportunidad, eso pensó Jolei Bayona al aceptar la insistente propuesta de un camarógrafo para ser la modelo de un comercial de ropa casual, de un almacén cercano al que ella administraba. Un domingo se citaron las cámaras con ella en una zona natural de su municipio de origen, Ocaña. Cuando se dirigían al rio, donde serían captadas las imágenes, se encontraron con un hermoso puente antiguo de madera, los años pasaban por él, pero no se llevaban su atractivo natural, era el lugar perfecto para hacer algunas tomas. La mujer de veinte años, subió al puente, alcanzó a dar cinco pasos, cuando fue detenida por el camarógrafo que le pidió bajar un momento para captar solo el puente, al virar pisó una tabla podrida y cayó. Estando en el aire, alcanzó a oír advertencias de caída que llegaban tarde, el aire pasando velozmente por sus oídos y sus mejillas eran rígidas ante algún gesto. “Sentí que me partían a pedacitos, sentía que las caderas me habían crecido, me sentía gorda”. Sin perder el conocimiento, Jolei cayó sentada a la orilla del río, a pesar de haber sido una espectadora más del hecho, miles de dudas se dispersaban por su cabeza, lanzó las manos a su cuerpo queriendo buscar consecuencias, pero la confundía el hecho de tocar sus piernas y sentir como si tocara a otra, no sentir sus miembros inferiores la alarmó causándole desesperación y miedo. Pedir que la sentaran, pedir que la levantaran eran imágenes del dolor de la modelo, el hombre de la cámara corrió al pueblo a pedir ayuda, en medio de su nerviosismo, dio aviso a la familia de la hermosa joven.
Un tío llegó con varios hombres y con ellos tres momentos que escribían la vida de su sobrina, primero: fue levantada en posición fetal, sintonizando el grito de sus vertebras, seguidamente fue acostada en una colchoneta, blanda como el algodón y cargada entre varios hasta la avenida que daba vía al pueblo, camino interminable para sus agonizantes huesos, y de un modo similar, fue puesta en un vehículo para ser transportada al hospital.

La negligencia fue la gran protagonista en la travesía médica de Jolei, ocho años después, analiza cada detalle y confiesa sentir miedo de la cirugía que la espera ahora, después de aquellos días de odisea, donde fue trasladada a Cúcuta calificada como paciente crítico estabilizada con una tabla que sólo le cubría la mitad del cuerpo, sin movimiento y mucho menos sensibilidad. La ignorancia médica y la mala manipulación de su caso, empeoró las cosas a través del tiempo, dejándola desde un principio en cama, después de algunos procedimientos de baja calidad, logró sentarse.
Muchos inconvenientes se presentan a lo largo del desarrollo social del discapacitado, tanto económicos, psicoafectivos y sociales. En Colombia, el sistema de salud posee normas especiales donde la protección del individuo es intachable dentro del sistema que presta el servicio, pero las necesidades esenciales de cada uno no son cubiertas, por ejemplo, aquellos que se encuentran en silla de ruedas, deben mantener un tratamiento diario donde cubran sus piernas, muslos y nalgas de cremas para evitar callosidades y desgastamiento de la piel, necesitan ejercitar sus miembros y para aquellos que posean traumas o secuelas físicas, medicamento especial; en el área de trabajo, los empleadores no suelen distinguir entre pautas básicas como profesionalismo y experiencia, sino entre bueno o defectuoso causando así inconvenientes que ante la ley de justicia y equidad, rebajan a muchos por ser diferentes, por creerlos menos, como dicen algunos, “minusválidos” o inútiles “Inválidos”. En estos casos siempre será elemental el acompañamiento familiar, tanto entre el núcleo fraternal como por parte de un profesional ante traumas, todo esto conlleva a crear conciencia, discernimiento que puede contribuir a la corrección de los errores proporcionales de las urbes, como lo son: el transporte público, el espacio físico, la oportunidad y recreación para estas personas.
Hace cuatro años, Mileny Ramírez se dirigía al corregimiento de La gabarra por la carretera cercana a su casa en el kilometro sesenta, en el camino sintió ganas de orinar y decidió acomodarse a un lado de la carretera para hacerlo, al oír una moto que se acercaba decidió penetrar aún más entre los arbustos para no ser vista, al terminar, resbaló en lo que parecía ser una mágica erupción de tierra, hierba, grava, metal, fragmentos de plástico, trozos de calzado y pequeñas partículas que luego serian imposibles de ver pero que se distribuyeron por su rostro y abdomen envolviendo en un abrazo mortal su pie derecho, borrando la existencia de sus dedos.
Aquel nueve de mayo del dos mil cinco, la negra como era conocida por muchos, se dirigía a visitar al presidente de la junta de acción comunal para que la orientara con una tarea de sociales. “¿Qué me Pasó?” Fue la primera pregunta que corrió a su mente, al instante de la explosión, había visto muchas hojas levantarse en el aire y cayendo lejos miró sus manos ensangrentadas y su ropa embarrada, al ver su pie y al relacionar la situación, se explicó a sí misma, “¡Ay!, pisé una mina”. En realidad, Mileny, no sabía qué era una mina, cuál era su función en el mundo ni su composición, pero recordó que quince días antes, en el patio de juegos de su colegio, un soldado pisó algo que explotó y lo dejó tirado en el suelo gritando con las piernas destruidas, su profesor dijo aclarando la angustia de los niños, “Pisó una mina, pisó una mina”.
La niña, no sentía dolor alguno, se levantó y sobre su talón caminó buscando ayuda, entre gritos y oraciones mostraba la desesperación de su soledad, hasta que se encontró con un trabajador, este no quiso tener contacto físico con ella, por miedo, pero prometió ayudarla y se dirigió al pueblo a informar a las autoridades. Ella espero sentada en una piedra, mientras se arrancaba los pedazos de zapato que le quedaban colgando en su pie, esperó un buen rato, hasta que el campesino regresó y le dijo que ya venían, que habían avisado a su familia. Su madre, llegó en un carro con el presidente de la junta, al verla se invadió de llanto, sus manos, su rostro, y su ropa tenían sangre y su pie estaba a la mitad, pero la niña de catorce años, aun no sentía dolor; estando en el hospital fue interrogada por unos comandantes del Ejército, que entre muchas preguntas llegaron a insinuarle su participación en la siembra de la mina, detalle que enojó a la pequeña haciéndola responder bruscamente contra ellos. Después de haber sido trasladada a Cúcuta, fue operada; despertó algo mareada y esta vez adolorida, preguntó a una enfermera si la cirugía ya había terminado y se angustió al no ver a su mamá…Mileny sintió la ausencia no sólo de sus pies, también de su talón, entonces fue informada de lo que no se esperaba, su pierna había sido amputada de la rodilla hacia abajo, pues había posibilidades de la llegada de una futura gangrena, esto la desilusionó, en ningún momento había pensado en perder la habilidad de caminar, de correr y de saltar. Desde ese instante inicia la travesía de esta joven víctima de las minas antipersonal, donde se enfrentaba a la situación económica que pasaban en una ciudad desconocida y al reto de aceptar el muñón que la acompañaría durante toda su vida.

La ayuda de la Cruz Roja Internacional fue elemental en su apoyo, económico, medico y social. Días después, mostraba orgullosa a sus amigos, la prótesis que la institución le había donado, además de arriendos y mercados durante varios meses. Al cumplir un año de lo ocurrido, recibió una pensión del gobierno que es enviada a las personas que pierden sus miembros a causa de las minas, con este dinero, compraron su primera casa en la capital nortesantandereana. “Un padre del barrio Pizarro, el padre Fabián, nos ayudó con unos mercados y nos pagó dos meses de arriendo” dice Mileny recordando las ayudas que han recibido.

“Entre 1990 y 2008, 7.451 colombianos fueron víctimas de estas minas, dentro de las que se cuentan 372 mujeres y 722 niños, según reveló el vicepresidente Francisco Santos durante el lanzamiento de la segunda convención de Ottawa, en Ginebra (Suiza)” (El espectador, 2 de marzo del 2009) Las minas antipersonal, están diseñadas no para matar, sino para incapacitar a sus víctimas, buscan sobre todo que hieran gravemente o mutilen y no tanto que maten, ya que un muerto no causa tantos problemas como un herido. Sus efectos más comunes son: amputaciones, mutilaciones genitales, lesiones musculares y órganos internos. Las prótesis, las muletas y la silla de ruedas, se convierten después de esto en los fieles compañeros de sus víctimas, encasillándolos en el concepto de discapacitados, que cargaría con ellos al igual que con muchos en el debate de los derechos humanos, la marginalización social, economía y política que aplasta y señala un verdadero estigma social.

Años después de haberse graduado, Miguel Sánchez, aún no había podido desempeñar enteramente su título como Abogado, debido a su discapacidad, hasta que entró a jugar un papel determinante en el rol de guía para los discapacitados nortesantandereanos, estando en esta labor, conoció y dio abrazos que le permiten hoy estar laborando en la alcaldía de la ciudad, desde allí también gestiona sus actividades como representante de ANORPERDIS (Asociación nortesantandereana de personas discapacitadas). En su andar, Miguel es reconocido y saludado por muchas personas, que agradecen la ayuda que este les brindo en algún momento. Miguelito, como lo llaman muchos, se alimenta de la felicidad ajena, felicidad que muchas veces, él mismo produce, él cree fuertemente en los derechos, en la igualdad y en la organización honesta del departamento.

Asimismo, en una gran deportista se ha convertido Luz Marina, esta jugadora de baloncesto y practicante del atletismo, pasa su tiempo vendiendo minutos a operadores celulares en el parque Santander, en el centro de la ciudad; estos deportes la llevaron a hacerse gran amiga de su inseparable silla de ruedas y ganadora de varios trofeos al representar el departamento. Esta mujer de ojos verdes, se prepara para los paralímpicos que se realizarán en el 2011 en tierras nortesantandereanas.

A pesar del tiempo, del daño y de los cambios bruscos que tuvo su vida, Jolei, logró conformar su propia familia, actualmente tiene un niño de tres años y convive con su esposo y su madre, los anhelos y la confianza de esta joven mujer aumentaron en el transcurso de nueve meses, sin importarle el daño que le hacía el peso de la barriga a su columna, alimentó sus esperanzas y las ha mantenido inmensas durante tres años, “mi hijo me ha dado fuerzas para vivir”, dice dejando ver la belleza de sus ojos húmedos y brillantes.

La vida de Mileny, igualmente avanza rápidamente, en cuatro años, ha tenido cuatro prótesis, muestra de su rápido crecimiento y fácil manipulación. Ahora, con 18 años, estudia contabilidad en el SENA, aunque no olvida su sueño de estudiar medicina, entre la lista de deseos también quiere pertenecer a las fuerzas militares, nunca se sintió anormal en medio de las demás personas, todo esto se debe a su gran personalidad que es lo más valioso que ha conservado.

En la vida, podremos perder muchas cosas: materiales, físicas o espirituales, pero cada pérdida, trae consigo una ganancia, de cada persona depende que esta sea buena o mala, su sentido está en la pasión con la que se lleve, las personas discapacitadas son la mejor muestra de superación. Muchos de ellos alcanzan a tener una vida “normal”, dentro de los paradigmas sociales, a pesar del drama de poseer dificultades físicas o mentales, la mayoría no se pierde ni se enconden en el tiempo, no reprime sus sentimientos, admiran los días que transcurren lentos, los amaneceres bellos y las tardes soleadas. Las personas con discapacidad requieren, más que compasión, comprensión; más que comprensión, equilibrio de oportunidades; aún más que oportunidades, el apoyo efectivo del Estado y de la Sociedad Civil para poder hacer realidad su integración social. Sin importar los disparos discriminatorios, las caídas ignoradas, la impaciencia que lastima la sutil ingenuidad, y la fuerza de sus metas.
Jessica Paola Ortiz
(REPORTAJE REAL)






LA TORRE DE BABEL

Las ilusiones de muchos, se convirtieron en el drama y las angustias de todo un país, de toda una nación que veía como los futuros se transformaban en pasados tortuosos.

El negocio de las pirámides, se constituyo en Colombia hace algún tiempo en la forma de cumplir los sueños más lejanos, en el modo de obtener dinero para aliviar pesares, en el camino más corto para recorrer los dramas de la realidad; pero nada de esto se cumplió, miles de personas en el país, vieron como los ahorros de toda una vida se esfumaban, mientras otros lloraban sus desgracias al llegar a lo que antes fue una oficina ajetreada y encontrar solo un par de sillas de plástico, muchos de estos dramas transcurrieron en vivo, en las emisiones de los noticieros nacionales, y otros menos “populares”, pasaban en la rutina de nuestra ciudad, en el pavimento de nuestras calles, sin cámaras grabando las lagrimas y sin música de fondo que atenuara el dolor de ver un sueño convertido en pesadilla.



El día comienza para Mario Quiñones con una taza de tinto bien cargado, con lápiz y papel en mano empieza a sacar las cuentas de su pequeña tienda que tiene hace aproximadamente 15 años. La esquina de Don Pascual, es un mini abasto ubicado en un barrio céntrico de Cúcuta, con el cual ha mantenido a su familia a pesar de las crisis y los problemas. Mario tiene 45 años, de los cuales 30 a estado casado, padre de 1 hija, de 13 años, Camila, la cual adora con todo su corazón. El instante en el que se entero que una “compañía” estaba pagando intereses por encima del 40% se encontraba en una situación difícil, a Camila la habían devuelto del colegio por que debía varios meses de pensión, su esposa estaba sin empleo, y el abasto no le estaba dando lo suficiente, por eso cuando supo que existía esa “compañía”, lo dudo solo un poco, pero la necesidad le ganó, juntó todo lo que pudo y lo invirtió, se sintió algo aliviado porque en pocos días recibiría dividendos, pero no estaba del todo seguro al haberle dado a extraños todo lo que tenia: un millón y medio de pesos.



En el apogeo de las pirámides, los intereses que se aseguraban dar eran muchas veces del 150%, en solo 3 meses ya el dinero se multiplicaba, esto fue para muchos el motivo de sus desgracias, y para otros la razón de su negocio, se calcula que en todo el país, las pirámides alcanzaron a captar aproximadamente 10 mil millones de pesos, aunque esta es una cifra dudosa, debido a la cantidad de personas que invirtieron en ellas, y en el manejo que se le dio al momento de ser intervenidas por el gobierno.



Cuando Doña Marina recibió la llamada de una compañera no sabía que en ese momento su vida estaba por cambiarle por completo, su amiga Alba se había enterado de una magnífica oportunidad de inversión, con intereses del casi 50%, era una oportunidad única y pensó que no la debía desaprovechar. Doña Marina de 55 años es separada, tiene 3 hijos que superan los 28 años, pero que poco los ve, vive sola, y trabaja vendiendo mercancía por catalogo. Ese día, no tenía una gran suma de dinero, pero le pareció tan buen negocio que no dudo en pedirle a un par de amigos un préstamo para no perderse la ocasión de invertir en aquella actividad que veía tan esperanzadoramente. Pudo conseguir casi 4 millones de pesos, y junto con Alba se dirigieron a la oficina que quedaba en la parte céntrica de la ciudad y al ver una fila de casi 20 personas que como ella llegaban a invertir se lleno de confianza, cuando llego su turno, entregó el dinero, y al salir, ya hacia planes con las ganancias que esperaba recibir poco tiempo después.


La captación de dinero en Colombia está reglamentada por el Decreto 1981 de 1988 y el Decreto 2920 de 1982. Consiste en recibir en forma masiva y habitual dineros del público en algún local destinado para ello, dineros que se pueden devolver con intereses si son depositados en cuentas de ahorro, CDTs, o que se devuelven con rendimientos si han sido entregados como inversión. Para captar dinero del público se requiere estar autorizado y estar vigilado por la Superintendencia Financiera. En la fiebre de las pirámides, los inversionistas pensaban que estas empresas cumplían con todos los requisitos estipulados por la ley, por eso al momento del cierre de estas, no se entendía el motivo por el cual lo hacían, pero al final entenderían el triste desenlace.



Con 28 años, Liliana Fuentes se encontraba cursando 8 semestre de fisioterapia, antes de empezar a estudiar trabajaba vendiendo manillas y collares que ella misma hacia; desde muy joven tuvo que empezar a responder por sí misma, ya que sus padres no pudieron costearle sus estudios universitarios, y como su anhelo siempre fue ser profesional, se la re-buscaba donde sea con tal de cumplir esa meta. En aquella época trabajaba de cajera en un negocio de comidas, aunque el sueldo no era mucho con eso se mantenía y podía estudiar. “Pensé que era algo muy bueno, algo real”, decía Liliana sosteniendo el comprobante de depósito en el cual estaba la firma de ella, junto con el sello de la compañía, y el valor total de lo invertido: dos millones de pesos.
El esquema del negocio de las pirámides se basa en que los participantes refieran a más clientes con la función de que los nuevos produzcan beneficios a los antiguos. El riesgo de este tipo de esquemas es que funcionan en la medida que existan nuevos participantes en un número elevado, cuando el número de posibles clientes colapsa, los beneficios de los participantes originales disminuyen y muchos terminan sin beneficio alguno tras haber financiado las ganancias de los primeros inversores, este tipo de esquemas o negocios están prohibidos en países como: Alemania, Noruega, Francia y Colombia entre otros, pero esto no hace que la existencia de las pirámides desaparezca por completo.



Pasaron 3 meses y la inversión en las cuentas de Mario casi se duplicaba, estaba feliz porque iba a poder comprar las cosas que tanto necesitaba Camila, y a la vez invertir en el mini abasto, se disponía a salir a la oficina de D.R.F.E, que era donde había invertido cuando vio algo terrible en el noticiero, en varias ciudades del país el negocio de las pirámides había resultado una estafa y las oficinas estaban abandonadas y cerradas, no creyó lo que vio y sin perder un segundo salió a enfrentar su destino. Al llegar sintió que la tierra se lo tragaba, la oficina estaba desocupada, y como él, muchas personas llegaban esperando encontrar respuestas, con una idea clara, habían perdido el dinero, solo que nadie se atrevía a decirlo. Mario había invertido los pocos ahorros que tenia, y los había perdido, la vida se le desboronaba, se le partía el corazón, había invertido el futuro de su familia, y este había sido borrado, “Eso fue un golpe muy duro, aun al pensarlo no lo puedo creer”, dice Mario refiriéndose al hecho, había quedado sin nada, con un negocio en ruinas, una familia sin ahorros y la moral tan baja que ni siquiera se unió a los alterados inversores que gritaban y se agolpaban, simplemente miraba la oficina vacía, queriendo devolver el tiempo y evitar el momento cuando entrego el dinero.



Doña Marina que se había endeudado para formar parte del negocio que su amiga Alba le había comentado, estaba tranquila, aunque había adquirido una deuda fuerte, en solo dos meses ya la habría pagado. El día de reclamar sus intereses finalmente llegaba, muy temprano, se alistó y con comprobante en mano, salió con una sonrisa en el rostro al saber que su inversión se estaba multiplicando. Había invertido en Fores Capital, y la presencia de esta en varias ciudades de Colombia, inclusive en Venezuela le generaba aun más confianza, pero esta fugazmente se marchó, al llegar a la oficina y ver un grupo de personas enérgicas, gritando: “Devuelvan la plata, ladrones”, Doña Marina intento conseguir algún tipo de respuesta distinta a la que su mente le daba, pero no la encontró, la habían robado. Sus sueños se habían convertido en la pesadilla mas cruel que jamás imaginó, su amiga Alba no le contestaba el celular, y allí sola intentando buscar una solución a sus dilemas, no dejaba de pensar en la deuda que tenía, y en cómo iba a hacer para pagarla, lagrimas rodaban por su rostro mientras los latidos de su corazón se aceleraban cada vez mas.



La tranquilidad de Liliana duro poco, ya que el escándalo de las pirámides explotó a los pocos días de ella haber participado, la compañía en la que invertido era una firma nueva, Súper-servir, pero parecía cumplir con la ley y ser seria. Liliana había invertido el dinero de la universidad con el ánimo de que con las ganancias podía pensar en hacer una especialización al terminar la carrera, a pesar de que al momento de la inversión le dijeron que eso no era una pirámide, colapsó como tantas lo hicieron, Liliana ese día salió de la universidad y cuando iba en el bus hacia la oficina de cobro, en la radio oyó la calamidad, las pirámides eran estafas, los inversores habían sido timados, la impaciencia la tomó por completo, pensó que como no era una de esas (pirámides), no había pasado nada, pero sus pensamientos no pudieron contener la realidad, la oficina estaba vacía, y lo peor, ni un cliente hacia presencia en el lugar, se sentó a esperar a que alguien llegara o que abrieran, pero nada paso, la habían timado, ahora sus estudios estaban en duda, y sus sueños cada vez más lejanos de cumplirlos.



Mario pasó por momentos de crisis, casi pierde su negocio, su hija no pudo estudiar ese año, pero gracias al empuje y al apoyo de su familia salió adelante y poco a poco se recupera de lo ocurrido, Doña Marina, aun debe parte del dinero que invirtió, sus compañeras solidarizándose con ella al mes le encargan más mercancía de lo normal, su amiga Alba no apareció, Liliana perdió el dinero de la universidad, no pudo estudiar ese semestre, y solo gracias a un préstamo de un amigo pudo seguir estudiando.



En Colombia más de 30.000 inversores confiaron en las pirámides invirtiendo sus dineros en esquemas que prometían en unos casos rentabilidades de hasta el 300%, y aunque por la radio y la televisión se prevenía sobre ellas, la esperanza por cambiar la realidad y escapar de los dramas diarios llevaron a los participantes a confiar y dejarse llevar por sus sueños, por sus ilusiones.



Manuel Alejandro Ferrer
(Reportaje Real)

martes, 28 de abril de 2009

¿CUÁL ES TU PRECIO?



“A veces la necesidad del querer no nos permite medir las consecuencias que estas nos puedan acarrear”



Un buen fin de semana del mes de Julio, donde los rayos de sol penetraban arduamente sobre la piel y el viento golpeaba tan fuertemente desequilibrando a aquellas personas que se hallaban en ese lugar; que sería el epicentro de tan anhelada confesión de Mariangel, una bella
morena, de ojos negros, cabello ondulado y medidas perfectas.

El café - bar “The Palms coffee”, sería el rincón donde esta adolescente contaría su historia, que trajo consigo cambios inesperados, llenos de risa, de lágrimas y sufrimiento que en un abrir y cerrar de ojos transformarían por completo el rumbo de su vida.

Las 5 de la tarde fue la hora pactada para tan esperada plática. En el punto de encuentro se hallaba jóvenes contemporáneos a su edad, hijos de familias pudientes, es decir, cualquier grupo de muchachos que no tengan los medios suficientes no podrían entrar con facilidad a este sitio. El ambiente que se respiraba era agitado, donde las mezclas musicales tomaban un papel importante para cada uno de los allí presentes. Alrededor se observaba una enorme cortina de humo que no permitía visualizar los distintos movimientos que se generaban dentro del establecimiento.

Nuestra protagonista llegó a la cita media hora después. Una mujer esplendida, de mirada dominante y sonrisa impactante; vestida muy elegantemente con ropa de marca y accesorios elaborados por diseñadores reconocidos a nivel nacional. Se acercó a la mesa, y con un tono de voz melodiosa dijo Hola, estrechando nuestras manos, procedió a sentarse.


Los chicos la observaban pícaramente, y ella no le era para nada indiferente. Con sutileza llamó a uno de los meseros y pidió el trago más caro que vendían en dicho café- bar. Sin más espera, comenzamos a entablar un diálogo ameno acerca de cómo había entrado a formar parte de lo que hoy se conoce como “chicas prepago”.

Desde tiempos remotos la prostitución ha existido, solo que a partir del siglo XXI se le ha llamado a este fenómeno prepago, porque ya no solo lo ejercen personas con condiciones económicas deficientes, sino de estratos sociales medios y altos. Por lo general, son jóvenes universitarias que venden sus cuerpos, algunas lo hacen para satisfacer sus necesidades económicas, y otras por obtener lujos que quizás los padres no han podido brindarles.

Mariangel siempre había estado rodeada de lujos, con un apellido de gran status en la sociedad. Además, tenía una característica muy particular que la acreditaba como la consentida de la casa (era hija única). “Tenía todo lo que se me antojaba, el dinero no era mi preocupación”, comentó nostálgicamente.

El destino les jugó una mala pasada, después de tenerlo todo, saltaron a la absoluta miseria. Los que creían ser sus amigos les dieron la espalda, las cuentas bancarias estaban en cero, ya no tenían los autos de lujo, la ropa de marca, y el capital para malgastar en las suculentas fiestas que solían realizar.

“Tuvimos que vender lo poco que nos quedaba y hacernos a la idea que todo no iba a ser como antes, iniciaríamos una nueva etapa en cada una de nuestras vidas”, al terminar estas palabras, el mesero interrumpe esta interesante conversación, colocando una botella de Whisky (Red Label sello azul), sobre la mesa.

Se sirvió de manera desesperada un trago, sacó de su gabán un cigarrillo y pidió candela a los individuos que se encontraban a su lado.

Debido a la crisis financiera por la que estaba pasando, y al no ver una salida favorable, Mariangel se deja tentar por las pocas amistades con las que podía contar y entra a formar parte en este susodicho mundo.

“Todo comenzó en una rumba, mis amigas me invitaron y yo accedí. Estando allá me contaron cómo era la vida de una “chica prepago”, como ahora nos suelen llamar. Me sonó la idea y estaba desesperada por recuperar mi identidad, por volver a ser la de antes (poner mi apellido nuevamente en alto), y recuperar lo que por circunstancias el destino nos había arrebatado tan bruscamente, y sin pensarlo, acepte ser parte de este clan”.

Según se entiende, las famosas “chicas prepagos”, son aquellas que por sus afanes económicos y por la ansiedad de querer igualarse con la sociedad; recurren a este tipo de trabajos. Pero hay otras, que son señaladas como una de ellas, pero la realidad es otra. Tal como le sucedió a Luciana, una joven que se vio inmersa en esta red sexual, por casualidades del destino.

“Mi historia inició, con la llegada de una amiga a la ciudad, tenía tiempo de no saber sobre su vida y viceversa; ella me convidó a una rumba a la cual había sido invitada por unos amigos de un conocido de ella. Me recogieron en una camioneta lujosa, se me hizo extraño pero no le reste importancia, en mi mente solo existía la palabra “rumba”. Cuando llegamos a la disco, mi amiga me presentó a los hombres que la acompañaban, tenían una apariencia algo rara (exceso de joyas, celulares de última tecnología, y movimientos que daban rienda suelta a mi imaginación). De repente, un señor se me acercó y me ofreció una copa de champaña, la tomé de manera ingenua, sin pensar en el problema que este me generaría a unas pocas horas.

El muy amablemente me sacó a bailar, y de ahí comenzó mi idilio de amor. La rumba estuvo espléndida, me sentí como la reina del lugar (estaba en la zona vip, y me complacían en todos mis gustos). Todo parecía terminar bien, el susodicho me dejó deslumbrada y al parecer yo no le era para nada indiferente (hubo besos, caricias, palabras tiernas, miradas, y bueno el resto te imaginarás en que culminó).
Lo que nunca me imaginé era que por esa salida me catalogaran como si fuese una de esas adolescentes que venden su cuerpo a cambio de un reconocimiento económico, lo digo porque escuche murmullos cuando salíamos de su apartamento. Al rato, reaccioné ante la situación que se me estaba presentando (estaba siendo juzgada injustamente por la sociedad). Mi intención en esos momentos era pasar un rato agradable, sin pensarlo me enamoré perdidamente de ese hombre tan maravilloso y terminé en la peor encrucijada de mi vida (las personas me tildan de ser una más, sin saber si esa es la verdad). Igual, eso me tiene sin cuidado, puesto que soy consciente que estoy con él no para venderme sino porque existe una química mutua donde los sentimientos son los principales protagonistas”.

“No juzgo a este tipo de mujeres que ejercen este particular trabajo, pero es triste saber como la necesidad de consumo, las lleva desesperadamente al abismo de un callejón sin salida”.
Según el último registro que entregó la G.E.D.S (Gremio Estadístico de Supervivencia), http://www.geds.com.co/, en Colombia hay más de 850.000 mujeres que ejercen esta labor sexual. Además, revela como los medios masivos de comunicación, crean una serie de mensajes subliminales de manera oculta la cual es percibida activamente entre la población juvenil femenina, incrementando de esta manera la efectividad de este tejido social que se va incrementando con el pasar del tiempo, deteriorando desfavorablemente la integridad física y moral en cada una de estas adolescentes.
Dentro de los registros, se encontraron las posibles tarifas que suelen manejar este tipo de mujeres: las principiantes cobran un promedio de $250.000, las que llevan un poco más de experiencia en este trabajo piden un valor de $400 a 560.000 y las que llevan gran parte de su vida dedicada a este oficio exigen un costo de $700.000 en adelante; teniendo en cuenta el contexto al que vayan y el tipo de personas que frecuenten sus servicios.
Mientras retomábamos la historia de nuestra protagonista Mariangel, se pudo observar como una lágrima brotó de sus ojos, y como ella sin pena alguna tomó una servilleta y secó su rostro. Al terminar esta acción, ella prosigue con su relato, abordando sin contemplación como fue el contacto con su primer cliente.
“Una de nosotras me contactó con un señor que necesitaba saciarse de placer. Di un sí, puesto que había dado mi palabra de pertenecer a este conjunto de chicas fáciles, además, mi situación económica decaía enormemente (teníamos que aguantar hambre, no había dinero para pagar el arriendo, los recibos no daban espera y no tenía para costearme mis estudios)”.
Sin pensar en las implicaciones que este tipo de servicios iba a generarle, ella estaba dispuesta a correr cualquier tipo de riesgos, como lo haría toda una experta en este campo.
“El personaje me citó en su apartamento. Como era mi primer encuentro carnal con un hombre, los nervios eran evidentes; me vestí adecuadamente para la ocasión (un vestido ceñido a mi cuerpo, con un escote profundo en mi espalda, y accesorios finamente fabricados). Cabe resaltar que todo lo que llevaba puesto era prestado (narrándolo en medio de risas pícaras). Me tomó de la mano, me condujo a la habitación (no hubo caricias, palabras dulces tal como me lo imaginaba), todo era frío, calculador, me quitó la ropa apresuradamente, no me dio tiempo de respirar, él iba a lo que iba.
Sin más que decir, sacó su billetera tirándome el dinero acordado y con palabras grotescas me hecho de aquel lugar. En esos momentos, me sentí la mujer más sucia y repugnante de este mundo, pero me quedaba la satisfacción de saber que ayudaría a mi familia solventando las necesidades prioritarias por la que estábamos pasando”.
La necesidad que al principio aquejaba a esta jovencita, con el pasar del tiempo se convirtió en un modo fácil de supervivencia. Sin importarle, lo que pensará la sociedad, los que alguna vez formaron parte de su vida – de su pasado, y lastimosamente hoy es considerada como una de las mujeres más apetecidas del mundo prepago.
“Llevó prácticamente ocho años y medio ejerciendo esta labor, me satisface saber que todo lo que tengo lo he logrado por mí misma, sin haber tenido la necesidad de recurrir a terceras personas en los momentos críticos por los que tuvimos que pasar. Vendo mi cuerpo al mejor postor, aunque suene un poco cruel, es la verdad; no me da pena mostrarme tal como soy, mi prioridad ha sido y será siempre el dinero y mi familia puesto que ha sido mi motor principal, por los cuales lucho cada día para poderles brindar una estabilidad económica; donde las necesidades no vuelvan a ser fuente de sufrimiento y angustia”.
Cualquier mujer sea de la calle, de casa, universidad, colegio, sitios públicos y privados, podría estar catalogada como “chicas prepago”, es una realidad, que no debemos esquivar, puesto que son seres humanos que tienen sus vidas como la podrían tener cualquier persona en este mundo, pero a diferencia de ellas, estas optan por el camino más fácil, haciendo caso omiso a la doble moral que se maneja en este tipo de actividades sexuales, y a los distintos peligros a los que se exponen (enfermedades venéreas, maltrato físico, psicológico llevándolas en un caso extremo a la muerte).
Ser una de ellas no implica tener medidas perfectas, ser letradas, lo indispensable es la complacencia o carta de presentación que puedan ofrecerle a cada uno de sus clientes. Dónde los principales factores sean los buenos sentimientos (dinero) y un gran corazón (carro último modelo).

ERIKA YURANI VELANDIA P.
ESTEFANIA ARAQUE QUINTERO.
(Reportaje Ficticio)

lunes, 27 de abril de 2009

Amistades Adictivas

Eran las tres de la tarde y el sudor en la frente de Víctor Forero o “Tony” como era conocido en el mundo del hampa, reflejaba el nerviosismo que lo consumía al estar confesando sus delitos en un calabozo del DAS. Tony casi alcanzaba los 19 años, media 1.70 y su figura delgada un poco apacible no proyectaba la maldad que poseía este personaje en su mente, provenía de una familia adinerada donde los excesos y una vida de lujos no alcanzaron a contener la ambición que nacía dentro de él; después de una corta instancia en Holanda, regresó a Colombia deseando culminar sus estudios de bachillerato; pero nada más lejano de la realidad, su destino seria otro.

Los agentes del DAS, oían con atención el relato de la primera experiencia que “Tony” tuvo con las drogas y los primeros pasos que hizo como jibaro del colegio San Agustín de Bogotá, institución donde cursaba once grado. Resulta curioso que en su instancia en Europa, nunca llego ha probar las drogas, la primera vez que lo hizo fue a los 17 años en casa de Lina, una compañera de curso; un primo de la joven mucho mayor que él, le ofreció un poco de marihuana, “Tony” sentía curiosidad, y sin mayor recelo lo acepto, ignorando tal vez, el triste final que sus decisiones le cobrarían.

Miguel Santamaría, conoció a “Tony” en noveno grado, compartían los mismos gustos en casi todo, llegando a construir una amistad que aun después de todo el daño que “Tony” le causo a Miguel se mantuvo firme hasta el día de su captura. Miguel era un deportista frustrado, en sus ratos libres practicaba la natación, pero sólo era cuestión de hobby, ya que sus padres jamás permitirían que Miguel no siguiera con la tradición política de su padre. Un día asfixiado por la presión que ejercían sobre él, llamó a “Tony”, y le dijo que necesitaba alejarse de todo lo que lo atormentaba, “Tony” simplemente le dijo:”!veámonos ya!, le tengo lo mejor para ese mal”. A la hora, se encontraron en un parque cercano, Miguel esperando recibir un buen concejo de su amigo, tuvo a cambio otra cosa, un cigarrillo de marihuana, Miguel vacilo un poco, no quería fumarlo, pero “Tony”, con un par de palabras lo convenció, y Miguel con una bocanada de humo, exhalo su antigua vida, dándose la bienvenida en el mundo oscuro de la adicción.

Los inicios de “Tony” en la droga se dieron a pasos agigantados, después de consumir un poco de marihuana en casa de Lina y de sentir placer sintió la necesidad de experimentar con algo más fuerte, probo cocaína y solo días después estaba fumando heroína, en este punto ya se había convertido en adicto, gastando grandes cantidades de dinero para saciar su vicio, hasta llegar al extremo de robar a su padre para comprar sus dosis.”Tony” les contaba a los agentes del DAS la facilidad de conseguir droga en Bogotá, “solo con una llamada el expendedor esta en tu casa” comentaba con tranquilidad el joven, que con el tiempo se hizo amigo de los distribuidores de las sustancias, que le “aconsejaron” que empezara a venderla para de esta forma ganar dinero y tener su consumo propio. Y fue aquí, donde la ambición de “Tony” lo llevo a convertirse en jibaro, cambiando caminos construidos y destruyendo las vidas de sus amigos.

Era en casa de Lina donde se reunían para hacer los trabajos del colegio, Miguel y “Tony”, llegaban siempre juntos y más temprano de la hora pactada, a Lina esto no le disgustaba, todo lo contrario le agradaba mucho sentirse acompañada, ya que era hija única y sus padres trabajaban desde la mañana hasta entrada la noche en los juzgados de Paloquemao, dejando a su hija casi todo el Día sola en la casa, bueno con Rufina, la domestica, que nunca llego a congeniar con Lina. Desde hacía unos días Gabriel Schelitter, que acostumbraba llegar tarde a cualquier encuentro con sus amigos, empezó a llegar más temprano que Miguel y “Tony”, Lina y Gabriel notaban algo raro en ellos, Miguel ahora casi ni estudiaba, en el salón dormía todas las clases, y a veces el sueño le alcanzaba para seguir durmiendo en el descanso, y “Tony”, casi ya ni iba al colegio, empezó a faltar a una que otra clase, pero ahora era frecuente que en la semana solo fuera un día, y no precisamente a estudiar. Y fue en uno de esos encuentros donde “Tony”, convenció a Lina de probar su “ mercancía”, Gabriel no pudo asistir sin dar mayores explicaciones, Miguel sólo llego y automáticamente y casi por inercia se acostó en el sofá del hall, Lina quedo sola con “Tony”, que tiempo atrás intento conquistarla sin ningún éxito, “Tony”, le explico lo sencillo que era ver la vida con un cigarro de esos en la cabeza, Lina que era algo ingenua trato de decir que no, con un si dibujado en sus labios, acepto el cigarro, y lo fumo, pero no era solo marihuana, ahora “Tony”, sin decírselo a sus clientes le agregaba Heroína, convirtiéndolos en adictos el mismo día, y asegurando nuevos clientes fieles.

“Este vicio es caro”, les decía una y otra vez “Tony” a los agentes del DAS, “solo unos cuantos gramos de heroína cuestan 40 mil pesos, y ese era el motor de mi negocio y mi gasolina”, al decir esto “Tony”, saco una foto de su familia, los extrañaba mucho, pero sus padres no lo querían cerca, de aquel joven soñador que una vez viajó a Holanda, quedaba muy poco, sus padres se daban cuenta de los repentinos cambios que tenía “Tony”, bajo de peso muy rápido, esto debido al efecto de la heroína en el cuerpo, casi ni dormía en la casa y ante cualquier pregunta sobre esto, “Tony” simplemente decía que no era nada, y volvía a su nuevo hogar: las calles. Sus padres sabían que tenía algo, pero jamás llegaron a imaginar que sería algo relacionado con drogas, hasta que un día, al llegar a la casa, encontraron a “Tony”, robando joyas y electrodomésticos, su padre al verlo sólo lo ignoro, rompiendo todo lazo con él, ¿Puedo llamar a mi papa?, preguntaba “Tony”, “ya lo hicimos”, le respondió con tono seco un agente del DAS, “dijo que no tenía ningún hijo llamado Víctor, y menos uno llamado, al oír esto, solo guardo de nuevo la foto, no sin antes secarse unas pocas lagrimas que dibujaron su rostro de angustia y tristeza.

Con Gabriel, “Tony”, se conocía hace poco, pero la frescura de ambos hizo que se hicieran amigos muy rápidamente, ya Miguel y Lina eran clientes de “Tony”, y como eran de familia con dinero, se convirtieron casi automáticamente en sus mejores clientes. Gabriel nunca fue muy popular, y siempre lucho por adaptarse a cualquier grupo, siendo siempre rechazado, solo con Lina, Miguel y “Tony”, llego a sentir la aceptación que tanto buscaba, tal vez, por no perder esta aceptación fue que sin pensarlo dos veces, fumo de Marihuana que “Tony” le dio, con el argumento que ya el grupo había cambiado, y que si él no cambiaba no podría seguir con ellos; Gabriel que vivía con unos Tíos ya que sus padres habían muerto en el atentado del Club El Nogal, no tenía un concejero, alguien que le dijera que no es el grupo que lo determina como persona sino los actos propios, completo el circulo, lo que antes había sido un grupo de jóvenes estudiantes, con futuros promisorios, ahora simplemente eran tres adictos, guiados por una mente malvada que no distinguía entre el bien y al mal, solo tenía la certeza que si vendía mucho, ganaba mucho, y podría consumir altas dosis, de lo contrario pasaría noches de pesadillas agobiado por los ataques epilépticos que produce suspender sin tratamiento la adicción a la heroína.

“Tony”, fue reconocido por las buenas ventas que hacía, enviciaba a sus clientes engañándolos con cigarrillos de marihuana, los cuales contenían también heroína, los volvía adictos en un día, luego solo era cuestión de tiempo para esperar los resultados, y en muchas ocasiones fueron relojes, electrodomésticos y hasta mujeres, pero él, solo pensaba en el dinero, las mujeres ya no eran su norte. En el colegio San Agustín, ya lo habían expulsado, y solo frecuentaba el lugar en busca de nuevos clientes, y para venderle lo propio a los antiguos, como Lina, que en una oportunidad, le llevo, 400.000 mil pesos, lo suficiente para el consumo de un mes, pero “Tony”, solo le daba unos cuantos gramos, así que a lo largo del mes, era frecuente ver a Lina buscarlo desesperada , pero siempre obtenía la misma dosis, con Miguel era distinto, cuando ya no le quedaba heroína a “Tony”, simplemente le vendía marihuana con bazuco, esto convirtió a Miguel en un ser casi esquelético, y en un adicto sin control, muchas veces sin dinero, le lloraba , hasta que por pura lastima le daba su calmante. A Gabriel solo le basto una semana para huir de la casa de sus tíos, se convirtió en un ser violento, una vez casi golpea a su tía desesperado por conseguir dinero, un día simplemente en un maletín saco todo lo que pudo de la casa, y partió a un viaje sin rumbo, con un solo protagonista: él y su némesis encubierto: “Tony”.

“Lo que pasa es que cuando es jibaro, uno no ve amigos, solo posibles clientes”, les decía “Tony”, a los agentes del DAS, y así era, sus 3 buenos amigos, eran solo unos adictos mas, había perdido a su familia, aunque el dinero no le hacía falta, cosa que siempre fue así, su aspecto no reflejaba eso, estaba muy delgado, con unas grandes ojeras adornando su rostro, sus dientes se convirtieron en solo manchas amarillas, y duraba sin bañarse y sin cambiarse de ropa a veces hasta una semana, Lina no se quedaba atrás, de aquel cuerpo armonioso que siempre atraía miradas, solo quedaba la figura de sus huesos tensionados en la piel, en su rostro, unas grandes manchas marrones al lado derecho, daban la sensación de haber dormido en la calle muchos días con el suelo como almohada, y su voz armoniosa ahora solo era un alarido inerte, Miguel parecía un cadáver en vida, la ropa le colgaba y los músculos que saco por la natación se habían marchitado y Gabriel había sido despojado de su vida, ahora era otro, un ser furioso, violento, era común verlo con sangre seca propia y de otras personas en su ropa y en su rostro, también moretones y rasguños por alguna pelea callejera que ya eran habituales en el.

Sus amigos ya habían tocado fondo, y gracias a la colaboración de sus padres, se internaron en un centro de rehabilitación, allí estaban, descontaminándose de la calle, de la suciedad, del daño, de la droga, Lina, Miguel y Gabriel, querían iniciar de nuevo, el mundo de la adicción los había convertido en nuevas víctimas, solo querían que “Tony”, pagara por lo que les había hecho, pero también ayudarlo a salir del hueco en el que se había metido, así que dijeron todo lo que sabían a la policía, que solo en cuestión de horas allanaba el escondite de “Tony”, lo encontraron solo, con heroína, marihuana y cocaína, y con un arma, la cual nunca toco, solo era para protegerse, pero de el mismo no lo pudo hacer, de inmediato dijo que quería colaborar, no soportaba mas esa vida, quería ser el de antes, solo que ya era demasiado tarde.

“Eso es todo, mi miserable vida es esa”, decía “Tony”, sintiendo un temblor en su cuerpo, eran los ataques de abstinencia, no había consumido la dosis del día, un médico le aplico una inyección para calmar un poco los efectos, y lo trasladaron a una celda, donde permanecería hasta que le dictaran sentencia, y allí, encerrado, y con la poca lucidez que le dejo el medicamento, pensaba en la familia que perdió, en las amistades que traicionó, en las vidas que dañó, y en el decadente final que el construyó, y a la vez, Lina, Miguel y Gabriel, trataban de salvarse del abismo en el que llegaron a estar, pensando en cumplir el tratamiento para retomar la vida que “Tony”, las drogas y sus malas decisiones le arrebataron.
Manuel Alejandro Ferrer
Jessica Paola Ortiz
(Reportaje Ficticio)