lunes, 4 de mayo de 2009

UNA REALIDAD LATENTE


LA HOMOSEXUALIDAD


“UNA REALIDAD LATENTE”



“Cada uno de los seres humanos que están inmersos en la sociedad, escogen el estilo de vida con el cual se quieran identificar”

Los árboles de mecían suavemente, el sol había cesado sus inclementes rayos y la música a lo lejos servía para amenizar aquel anhelado encuentro. Eran las 5:30 de la tarde y nuestro protagonista “Andrés”, ya estaba en el lugar indicado, sentado en una silla de color rojo y con una sonrisa envuelta de timidez.

Su mirada reflejaba ansiedad y angustia, sus movimientos repentinos de manos y pies, dejaban entrever los nervios que invadían enormemente su ser. De pronto, indicó que ya era la hora exacta, el momento adecuado para comenzar a hablar de su homosexualidad.

“Todo inició cuando tenía más o menos 6 años, recuerdo que estaba en quinder y tuve contacto con un compañerito, eso fue como mi primera experiencia”.

La homosexualidad es aquella atracción sexual que adoptan algunos por las personas de su mismo género.

El tiempo fue transcurriendo, llegó la primaria, la secundaria y en la vida de Andrés, seguía latente esa intriga por descubrir algo más; la adolescencia sería la etapa cumbre para dar paso a una nueva travesía.

“Solamente me encargaba de ser observador y actuar de la mejor forma. Ya había salido del bachillerato, cuando conocí a esa persona con la que tuve algo mas profundo, donde se mezclo una combinación de sentimientos”.

La ausencia de una figura paterna, influyó determinantemente en la orientación homosexual de nuestro protagonista. Con el pasar de los años, se hizo más notoria la falta de ese ser; que lo colmará de cariño, consejos y lo corrigiera en el momento adecuado.

“En la mayoría de los casos de homosexualidad en Colombia, se debe a la carencia de afecto, ya sea de la parte materna o paterna”.

Andrés tomó un pequeño chocolate y lo introdujo suavemente en su boca, posterior a ello prosiguió a relatar como fue su primera experiencia sexual.

“A los 17 años conocí a esa persona de la cual me enamoré, viví muchas experiencias, que lo llevan a uno a perder el rumbo de su vida y a la vez me permitieron vivir a toda cabalidad esta relación”.

La homosexualidad no es una enfermedad, es una etapa que simplemente deben vivir algunos seres humanos, tanto hombres como mujeres. “Quisiera finalizar este ciclo, porque uno no elige ser homosexual”.
Para algunas personas el ser homosexual puede ser sinónimo de señalamiento y perdición, en cambio para otros es signo de cariño, respeto y plena aceptación. Tal es el caso de Estrella, una joven de 23 años, que desde muy temprana edad se ha visto inmiscuida en este mundo sexual, pero abordado desde una perspectiva diferente,

“La verdad me he mezclado con ellos, desde que tenía 13 años más o menos, pues un amigo me contó una conmovedora historia, de cómo se había convertido en homosexual( por una violación, cuando apenas tenía 8 años). Después de este suceso él empezó a ser uno más, hasta el día de hoy declararse totalmente homosexual”.

Las cosas a veces llegan sin querer, simplemente aparecen en el momento menos adecuado, en la vida de Estrella esta situación se le ha escapado de las manos, pues casi un 85% de sus amistades son homosexuales.

La sociedad tiende a tildar en ocasiones severamente a la gente de ser homosexual o lesbianas, por el simple hecho de estar rodeada de este grupo de seres humanos.

“No me mato la cabeza por eso, el hecho que ande con ellos no quiere decir que sea así, pero si los demás piensan de esa manera, a mi sinceramente me da igual”.

Retomando la historia de nuestro protagonista, con su mano izquierda tomó un vaso con agua y bebiéndolo de manera paulatina, continuó con su historia.

“Las relaciones homosexuales son relativamente iguales a las heterosexuales, existe cariño, afecto, celos, conflicto, abandono y la distancia es uno de los factores que hacen que la relación se termine”.

En esta realidad homosexual, la familia juega un papel indispensable, convirtiéndose en la otra cara de la moneda. Vivir en silencio y rodeado de resignación por tener en su núcleo sanguíneo una persona de esta condición, produce al interior de estos seres una gran gama de sentimientos encontrados, emociones y sensaciones indescriptibles, impotencia, pero al fin y al cabo la aceptación termina siendo la única opción.

María Galeano una señora de 60 años, es una de las miles de madres, tías, abuelas que viven hoy día cada vez más cerca el tema de la homosexualidad.

“Tengo un sobrino que ya es adulto, pero desde muy pequeño sus amigos lo tildaban de homosexual, eso me hacía sentir muy mal. Conforme fue pasando el tiempo, note cosas raras en su comportamiento (vestimenta y forma de hablar), en mi corazón no aceptaba que él fuera de esa manera, aunque sufrí demasiado, me tocó resignarme porque lo quiero mucho”.

La aceptación de la gente del común y corriente por los homosexuales, se contradice rotundamente a la posición asumida por la iglesia, pues consideran esta inclinación sexual, como un pecado, donde el arrepentimiento y la conversión son las principales armas para combatir ese mal.

Luís Pérez, perteneciente al camino catecumenal, un movimiento de la iglesia católica, expresa el papel que juega la religión en este entorno homosexual.

“La iglesia no rechaza al homosexual, esa condición es un pecado que llevan en su interior”.

Las personas creen que la iglesia no acepta a los homosexuales, pero la realidad es que no aceptan que sigan reiterativamente ejerciendo ese pecado.

“El homosexualismo es considerado un pecado que se puede liberar, pero es muy difícil dejar el mundo, para seguir los pasos de Dios”.

Nuestro protagonista, actualmente tiene 22 años, de los cuales 16 ha dedicado a este mundo homosexual, ha estado rodeado de variedad de experiencias; tanto buenas y malas, y las cosas que ha realizado han sido construidas con la mente y el corazón.

Hoy se declara homosexual, pero de una forma reservada, no quiere involucrar aún a su familia, ya sea por miedo o porque considera que no es el momento, pues prefiere abstenerse de dar ese paso crucial.

Andrés es un hombre de gran personalidad, colmado de virtudes, defectos, sueños y anhelos, es de carne y hueso, piensa siente, vive, llora, ríe, sufre. Que esta de acuerdo totalmente con la unión matrimonial del mismo sexo, pero rechaza por completo de adopción de niños.

Con un gesto amable, nuestro protagonista, estrecho las manos, se despidió con tranquilidad, diciendo suavemente al oído: gracias por la oportunidad.

La homosexualidad sea enfermedad o maldición, imponencia o elección, simplemente es una realidad que nos está devorando sin ningún control.


ERIKA YURANI VELANDIA P.
(Reportaje Real)

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