lunes, 4 de mayo de 2009

UNA REALIDAD LATENTE


LA HOMOSEXUALIDAD


“UNA REALIDAD LATENTE”



“Cada uno de los seres humanos que están inmersos en la sociedad, escogen el estilo de vida con el cual se quieran identificar”

Los árboles de mecían suavemente, el sol había cesado sus inclementes rayos y la música a lo lejos servía para amenizar aquel anhelado encuentro. Eran las 5:30 de la tarde y nuestro protagonista “Andrés”, ya estaba en el lugar indicado, sentado en una silla de color rojo y con una sonrisa envuelta de timidez.

Su mirada reflejaba ansiedad y angustia, sus movimientos repentinos de manos y pies, dejaban entrever los nervios que invadían enormemente su ser. De pronto, indicó que ya era la hora exacta, el momento adecuado para comenzar a hablar de su homosexualidad.

“Todo inició cuando tenía más o menos 6 años, recuerdo que estaba en quinder y tuve contacto con un compañerito, eso fue como mi primera experiencia”.

La homosexualidad es aquella atracción sexual que adoptan algunos por las personas de su mismo género.

El tiempo fue transcurriendo, llegó la primaria, la secundaria y en la vida de Andrés, seguía latente esa intriga por descubrir algo más; la adolescencia sería la etapa cumbre para dar paso a una nueva travesía.

“Solamente me encargaba de ser observador y actuar de la mejor forma. Ya había salido del bachillerato, cuando conocí a esa persona con la que tuve algo mas profundo, donde se mezclo una combinación de sentimientos”.

La ausencia de una figura paterna, influyó determinantemente en la orientación homosexual de nuestro protagonista. Con el pasar de los años, se hizo más notoria la falta de ese ser; que lo colmará de cariño, consejos y lo corrigiera en el momento adecuado.

“En la mayoría de los casos de homosexualidad en Colombia, se debe a la carencia de afecto, ya sea de la parte materna o paterna”.

Andrés tomó un pequeño chocolate y lo introdujo suavemente en su boca, posterior a ello prosiguió a relatar como fue su primera experiencia sexual.

“A los 17 años conocí a esa persona de la cual me enamoré, viví muchas experiencias, que lo llevan a uno a perder el rumbo de su vida y a la vez me permitieron vivir a toda cabalidad esta relación”.

La homosexualidad no es una enfermedad, es una etapa que simplemente deben vivir algunos seres humanos, tanto hombres como mujeres. “Quisiera finalizar este ciclo, porque uno no elige ser homosexual”.
Para algunas personas el ser homosexual puede ser sinónimo de señalamiento y perdición, en cambio para otros es signo de cariño, respeto y plena aceptación. Tal es el caso de Estrella, una joven de 23 años, que desde muy temprana edad se ha visto inmiscuida en este mundo sexual, pero abordado desde una perspectiva diferente,

“La verdad me he mezclado con ellos, desde que tenía 13 años más o menos, pues un amigo me contó una conmovedora historia, de cómo se había convertido en homosexual( por una violación, cuando apenas tenía 8 años). Después de este suceso él empezó a ser uno más, hasta el día de hoy declararse totalmente homosexual”.

Las cosas a veces llegan sin querer, simplemente aparecen en el momento menos adecuado, en la vida de Estrella esta situación se le ha escapado de las manos, pues casi un 85% de sus amistades son homosexuales.

La sociedad tiende a tildar en ocasiones severamente a la gente de ser homosexual o lesbianas, por el simple hecho de estar rodeada de este grupo de seres humanos.

“No me mato la cabeza por eso, el hecho que ande con ellos no quiere decir que sea así, pero si los demás piensan de esa manera, a mi sinceramente me da igual”.

Retomando la historia de nuestro protagonista, con su mano izquierda tomó un vaso con agua y bebiéndolo de manera paulatina, continuó con su historia.

“Las relaciones homosexuales son relativamente iguales a las heterosexuales, existe cariño, afecto, celos, conflicto, abandono y la distancia es uno de los factores que hacen que la relación se termine”.

En esta realidad homosexual, la familia juega un papel indispensable, convirtiéndose en la otra cara de la moneda. Vivir en silencio y rodeado de resignación por tener en su núcleo sanguíneo una persona de esta condición, produce al interior de estos seres una gran gama de sentimientos encontrados, emociones y sensaciones indescriptibles, impotencia, pero al fin y al cabo la aceptación termina siendo la única opción.

María Galeano una señora de 60 años, es una de las miles de madres, tías, abuelas que viven hoy día cada vez más cerca el tema de la homosexualidad.

“Tengo un sobrino que ya es adulto, pero desde muy pequeño sus amigos lo tildaban de homosexual, eso me hacía sentir muy mal. Conforme fue pasando el tiempo, note cosas raras en su comportamiento (vestimenta y forma de hablar), en mi corazón no aceptaba que él fuera de esa manera, aunque sufrí demasiado, me tocó resignarme porque lo quiero mucho”.

La aceptación de la gente del común y corriente por los homosexuales, se contradice rotundamente a la posición asumida por la iglesia, pues consideran esta inclinación sexual, como un pecado, donde el arrepentimiento y la conversión son las principales armas para combatir ese mal.

Luís Pérez, perteneciente al camino catecumenal, un movimiento de la iglesia católica, expresa el papel que juega la religión en este entorno homosexual.

“La iglesia no rechaza al homosexual, esa condición es un pecado que llevan en su interior”.

Las personas creen que la iglesia no acepta a los homosexuales, pero la realidad es que no aceptan que sigan reiterativamente ejerciendo ese pecado.

“El homosexualismo es considerado un pecado que se puede liberar, pero es muy difícil dejar el mundo, para seguir los pasos de Dios”.

Nuestro protagonista, actualmente tiene 22 años, de los cuales 16 ha dedicado a este mundo homosexual, ha estado rodeado de variedad de experiencias; tanto buenas y malas, y las cosas que ha realizado han sido construidas con la mente y el corazón.

Hoy se declara homosexual, pero de una forma reservada, no quiere involucrar aún a su familia, ya sea por miedo o porque considera que no es el momento, pues prefiere abstenerse de dar ese paso crucial.

Andrés es un hombre de gran personalidad, colmado de virtudes, defectos, sueños y anhelos, es de carne y hueso, piensa siente, vive, llora, ríe, sufre. Que esta de acuerdo totalmente con la unión matrimonial del mismo sexo, pero rechaza por completo de adopción de niños.

Con un gesto amable, nuestro protagonista, estrecho las manos, se despidió con tranquilidad, diciendo suavemente al oído: gracias por la oportunidad.

La homosexualidad sea enfermedad o maldición, imponencia o elección, simplemente es una realidad que nos está devorando sin ningún control.


ERIKA YURANI VELANDIA P.
(Reportaje Real)

TRAS LA SOMBRA DE LA DEPRESIÓN


La habitación era oscura y fría, un closet y una cama era lo único que la acompañaba, las paredes reflejaban el dolor y la melancolía que ha vivido nuestra protagonista en tan poco tiempo. Allí estaba Sofía, en un extremo de su dormitorio, a punto de relatar como ha sido su vida, en este impactante mundo de la depresión.

“Mi llegada de la capital desenlazó todo este carma. El dejar a mis amigos/a, mi universidad, mi novio y comenzar “un nuevo camino”, fueron los motivos que llevaron a deprimirme. Me aislé por completo de mi familia, no me apetecía comer, era muy difícil el poder conciliar el sueño, no me interesaba mi apariencia física, me daba igual estar limpia o sucia, en fin, mi vida ya no tenía sentido ni tenía un motivo para estarlo”. Comenta Sofía, muy nostálgicamente.

La depresión es un síndrome o conjunto de signos y síntomas, que afectan principalmente al área afectiva de una persona.

“Hablamos de depresión cuando decimos que el afecto está modulado hacia la negación, cuando la persona está más que triste, esa situación lo coloca en una inferioridad de condición en torno a su medio ambiente, en torno a su familia, en torno a su trabajo, y lo torna triste, melancólico e improductivo”, expresa al respecto el Doctor Reinaldo Nicolás Omaña Herrán, médico psiquiatra de la Universidad del Rosario.

Mientras Sofía proseguía contándonos tan interesante relato, una enfermera interrumpe de modo abrupto tan amena plática, (venía a darle el medicamento correspondiente “antidepresivos”, a nuestra protagonista). Ella, tomó de manera apresurada la dosis médica y siguió narrándonos su historia.

“Era una tarde soleada, mi madre junto con una tía me dijeron que me llevarían a dialogar con un profesional de la salud mental (con él ya había platicado días anteriores). La plática fue muy normal, pero a los segundos se fue tornando complicada; yo pensé que me iba para mi casa nuevamente. Cuando iba saliendo del consultorio, vi a dos hombres vestidos de blanco (enfermeros) que me estaban esperando, salí a correr pero me agarraron y me llevaron alzada a la habitación que ocuparía”, comenta esta adolescente con mucho sentimentalismo.

Estando en ese lugar, le quitaron los accesorios que ellos consideraban era corta punzantes, el llanto era desesperante; le dieron unas pastillas. Desde ahí no supo más nada hasta el día siguiente cuando despertó, y se dio cuenta que estaba internada en una clínica de reposo mental.

En algunos casos la depresión, evoca en las personas que la padecen, pensamientos suicidas, donde los deseos incontrolables e inimaginables carcomen la mente de los mismos.

Es el caso de Mariana, una joven de 23 años, estudiante de Bacteriología, quién intentó suicidarse a causa de la falta de afecto de sus padres.

“En mi casa me la pasaba sola, mis padres salían desde muy temprano a trabajar y nunca me dedicaban tiempo. Eran tantos los espacios de soledad que habitaban dentro de mí, que a mi mente llegaban pensamientos de suicidio. De igual modo, no me provocaba comer, y dormía poco. Una tarde como cualquier otra, me sentí tan desesperada que trate de atentar contra mi vida (me corte las venas en forma equivocada), sangre resto y me alcancé a asustar, y lo único que sé es que mis padres llegaron al rato y me vieron en ese estado y decidieron hospitalizarme. Gracias a ese acto, mis padres están pendientes de mí”, relata Mariana con cierto grado de conmoción.

El sufrimiento y el dolor de los padres, cuando tienen a sus hijos en este estado, es deprimente. Martha León, una madre que tuvo que padecer y al mismo tiempo ayudar y acompañar a su hija en la mejora de este síndrome.

“En un comienzo me sentí muy triste, al ver a mi hija en ese estado. Lo primero que hice fue fortalecerme en el señor y con mucha serenidad y con sacrificio acepte la recomendación que había dado el psiquiatra de tener que internarla (la dejé en una clínica de reposo mental con todo el dolor de mi alma), durante este proceso estuve al pendiente de mi niña”, expresa Martha León nostálgicamente.

En estos momentos se siente feliz al ver tan bien a su hija, y todo por haber seguido las recomendaciones otorgadas por el profesional que le colaboró con la mejora y el buen desarrollo de este duro proceso.

La cita había llegado a su final, Sofía se quedaba ahí, inmersa en ese mundo de dolor y sufrimiento, pero más tranquila por haber podido desahogarse, y sacar lo que tenía almacenado en su interior, y a la espera de que algún día el profesional que lleva su historia clínica, le dé la aprobación para salir de ese oscuro lugar.

La depresión no elige como y cuando actuar, tampoco distingue edad, sexo y clase social; simplemente, aparece en el momento que menos te lo esperas.

MARÍA ESTEFANÍA ARAQUE QUINTERO.
(REPORTAJE REAL)

UNA GRAN CORTINA DE HUMO



Las tres de la tarde era la cita pactada, de repente nuestro protagonista Diego Alexander llego de manera apresurada, se sentó en la mesa saldo, y pidió un cigarrillo empezó a relatar su experiencia en el oscuro mundo del vicio.

“tenia 13 años, un día iba con mis amigos del colegio, uno de ellos saco de su bolsillo una caja de cigarrillos y empezó a repartirlos entre todos nosotros, yo me negué puesto que nunca había probado algo así”.

La burla de sus amistades se hizo notoria en la vida de Diego, y lo que quería evitar a toda costa, resulto siendo en vano, pues la tentación pudo mas rápido que la razón.

“no quería ser mas el menos del grupo, mi mejor amigo me insistió a fumar colocando en mi boca un cigarrillo, absorbí un poco de esta sustancia atore un poco y escupí; pero mi amigo me dijo que eso era normal, hubo un segundo intento, esta vez mi experiencia ya se tornaba mas agradable”.

Los días pasaban y la adicción crecía enormemente, lo que comenzó en curiosidad término siendo un completo infierno.

“tenia que estar fumando diariamente, le robaba plata a mis padres para poder comprar los cigarrillos, un día no encontré plata en el cuarto de mi papá y me llene de mucha angustia, puesto que no había fumado el primer cigarrillo del día”.

Diego tiene hoy día 20 años, en su rostro refleja la secuela que ha dejado el cigarrillo en su vida, 7 años entregado al consumo de este vicio lo a alejado de sus seres mas queridos.
“un día mis padres se dieron cuenta que yo les robaba plata para comprar esta sustancia, me echaron de la casa obligándome a refugiarme en la casa de un amigo, y allí todo seria mas fácil”.

Algunos consumidores de esta sustancia nociva no logran salir de esta cortina de humo, pero otros por el contrario deciden dejar a un lado este terrible panorama. Este es el caso de Janeth Buendía que un día despertó y decidió no ser mas una fumadora.

“durante dos años fume excesivamente, un día me mire al espejo mis dientes eran no muy poco agradables; una tos constante me hizo reaccionar, ya el cigarrillo no estaba siendo bueno para mi, por eso tome la firme decisión de no ser mas una de las miles de fumadores que hay en el país”.

Cada vez mas el numero de fumadores se esa incrementando alarmantemente, la ley que prohíbe fumar en los lugares cerrados no se esta cumpliendo caudalmente. Tal es el caso de Andrea Mayorga, una estudiante de la universidad de Pamplona que no concibe vivir al lado del humo.

“cuando me siento en la cafetería a relajarme y a descansar me da rabia esos fumadores que generan inclementemente un humo desagradable, lo cual me indispone y logra que me valla de allí rápido; pues no tolero para nada los fumadores y como digo siempre, si se quieren morir que se mueran ellos, pero a mí déjeme quieta”.

Retomando la historia de nuestro protagonista Diego, volvió y pidió otro cigarrillo, y generando un humo paulatino prosiguió con su historia.

“en la casa de amigo todo va muy bien, la rumba y el vicio se hacen cada vez mas presente, mis padres han quedado a un lado. Reconozco que soy adicto al cigarrillo y aunque este me halla cerrado las puertas con mi propia familia, no puedo alejarme de el, es un deseo incontrolable, y siento que no puedo escapar de el tan fácilmente”.

Con estas palabras Diego se despidió y se paro de la mesa, dejando unas colillas de cigarrillo en el suelo.

El cigarrillo es una sustancia que no deja ganancias sino perdidas, caer en sus redes te pueden dejar atrapados para siempre en esta gran cortina de humo.


Daniela Palacios Suárez.
(Reportaje Real)

Discapacidad no es Incapacidad



Sin Obstáculos



Discapacidad no es Incapacidad



¿Para qué quiero piernas, si tengo alas para volar? Ver la vida mas allá de las limitaciones llena de virtud sus corazones.


La vida, la de ahora, la diaria, está determinada por una serie de actos que demarcan una secuencia de actitudes, sentimientos y deseos esclavos de la rutina.
Frente a una pantalla se deja la mente y se absorben los pensamientos racionales, los argumentos se pierden al dormir, el alma baja en el ascensor, la estabilidad viaja en autobús y entre luna y sol, se detiene el tiempo para permitir que el cielo sea visto, que la soledad sea alcanzada y de nuevo, por milésima vez, se pierda el control.

Caminar, correr, bailar y saltar son actividades comunes para muchos, los pasos se convierten en simples actividades realizadas por inercia, las danzas son huellas del alma sobre el suelo que combinadas con la música traen felicidad a nuestro ser; tener el control de nuestros movimientos, de nuestros sentidos y de nuestros actos es la cualidad más bella del hombre. Hermosas capacidades que al ser perdidas, causan frustración. El convertirse en un ser discapacitado para lo que se considera normal dentro de las actividades humanas en una sociedad común, trae consigo el rechazo de los demás, miedos nuevos y gigantes, pero aun así no tan difíciles como verse a sí mismo.

Un 20 de julio, entraba Miguelito a su colegio ubicado en el barrio Juan Atalaya de Cúcuta, por primera vez después de cuatro meses de ausencia, la expectativa y las miradas fijas sobre él dibujaron una sonrisa en su rostro tras un “Feliz Cumpleaños” de todos los presentes. El Joven de 17 años, nunca había celebrado de esa manera, entre la multitud se encontraban sus compañeros de décimo grado, sus profesores y amigos de otros cursos; todos eran protagonistas de la felicidad del adolescente en silla de ruedas.

Pisar el acelerador fue lo primero que pensó el muchacho al ver por el espejo retrovisor un retén del Ejército, sintió temor de ser visto por ellos, para esa época era acostumbrado llevarse a los menores de edad a prestar servicio militar y tampoco poseía permiso para conducir. Su papá le había pedido que guardara el carro en el garaje, sin imaginar que su hijo corría peligro, siete balas de más de cincuenta que se tatuaron con fuego al automotor alcanzaron al basquetbolista, la paraplejia es el resultado de los segundos en los que las balas penetraron su piel para marcarlo de por vida con una lesión medular “pudieron haber disparado a las llantas, un carro con las llantas dañadas, pierde fuerza” dice Miguel Sánchez, ahora con 37 años, mientras recuerda los hechos sucedidos dos décadas atrás.

Con el paso de los años, la visión que se posee sobre la discapacidad ha variado a través de los años, convirtiéndola en un concepto común y corriente dentro de los grupos sociales. Existen muchas causas por las que se presenta: Físicas, congénitas, hereditarias, cromosómicas, accidentales, degenerativas, neuromusculares, infecciosas, metabólicas entre otras. Lo realmente importante más allá de la razón, es el resultado.

Luz Marina Moreno, es una cucuteña de cuarenta y ocho años, en uno de ellos, el primero, controlaba el movimiento de sus piernas, pero quince días después de su bautizo, la poliomielitis llegó a su cuerpo causando la parálisis de sus miembros inferiores. Esta enfermedad, es causada por un virus que infecta y destruye las neuronas motoras, causando debilidad muscular e inmovilidad aguda y flácida. Durante su niñez, nunca fue un problema, en compañía de sus muletas, corría con sus amiguitos de escuela y desesperaba a su madre con un sin fin de travesuras, pero en cambio en su adolescencia, la ausencia de sus piernas se hizo notoria en los bailes de colegio y el contacto con los muchachos.

Una discapacidad alcanzada desde la infancia es mucho más fácil de sobrellevar por el afectado y su familia que una discapacidad adquirida en la mitad de su proceso vital. El tiempo hace de las suyas acostumbrándose al caso, pero cuando la mente reconoce la ausencia de ciertos actos realizados en el pasado, mortifica la aceptación de los demás y de él mismo.

Para las jóvenes de hoy, tener un espacio en televisión es una gran oportunidad, eso pensó Jolei Bayona al aceptar la insistente propuesta de un camarógrafo para ser la modelo de un comercial de ropa casual, de un almacén cercano al que ella administraba. Un domingo se citaron las cámaras con ella en una zona natural de su municipio de origen, Ocaña. Cuando se dirigían al rio, donde serían captadas las imágenes, se encontraron con un hermoso puente antiguo de madera, los años pasaban por él, pero no se llevaban su atractivo natural, era el lugar perfecto para hacer algunas tomas. La mujer de veinte años, subió al puente, alcanzó a dar cinco pasos, cuando fue detenida por el camarógrafo que le pidió bajar un momento para captar solo el puente, al virar pisó una tabla podrida y cayó. Estando en el aire, alcanzó a oír advertencias de caída que llegaban tarde, el aire pasando velozmente por sus oídos y sus mejillas eran rígidas ante algún gesto. “Sentí que me partían a pedacitos, sentía que las caderas me habían crecido, me sentía gorda”. Sin perder el conocimiento, Jolei cayó sentada a la orilla del río, a pesar de haber sido una espectadora más del hecho, miles de dudas se dispersaban por su cabeza, lanzó las manos a su cuerpo queriendo buscar consecuencias, pero la confundía el hecho de tocar sus piernas y sentir como si tocara a otra, no sentir sus miembros inferiores la alarmó causándole desesperación y miedo. Pedir que la sentaran, pedir que la levantaran eran imágenes del dolor de la modelo, el hombre de la cámara corrió al pueblo a pedir ayuda, en medio de su nerviosismo, dio aviso a la familia de la hermosa joven.
Un tío llegó con varios hombres y con ellos tres momentos que escribían la vida de su sobrina, primero: fue levantada en posición fetal, sintonizando el grito de sus vertebras, seguidamente fue acostada en una colchoneta, blanda como el algodón y cargada entre varios hasta la avenida que daba vía al pueblo, camino interminable para sus agonizantes huesos, y de un modo similar, fue puesta en un vehículo para ser transportada al hospital.

La negligencia fue la gran protagonista en la travesía médica de Jolei, ocho años después, analiza cada detalle y confiesa sentir miedo de la cirugía que la espera ahora, después de aquellos días de odisea, donde fue trasladada a Cúcuta calificada como paciente crítico estabilizada con una tabla que sólo le cubría la mitad del cuerpo, sin movimiento y mucho menos sensibilidad. La ignorancia médica y la mala manipulación de su caso, empeoró las cosas a través del tiempo, dejándola desde un principio en cama, después de algunos procedimientos de baja calidad, logró sentarse.
Muchos inconvenientes se presentan a lo largo del desarrollo social del discapacitado, tanto económicos, psicoafectivos y sociales. En Colombia, el sistema de salud posee normas especiales donde la protección del individuo es intachable dentro del sistema que presta el servicio, pero las necesidades esenciales de cada uno no son cubiertas, por ejemplo, aquellos que se encuentran en silla de ruedas, deben mantener un tratamiento diario donde cubran sus piernas, muslos y nalgas de cremas para evitar callosidades y desgastamiento de la piel, necesitan ejercitar sus miembros y para aquellos que posean traumas o secuelas físicas, medicamento especial; en el área de trabajo, los empleadores no suelen distinguir entre pautas básicas como profesionalismo y experiencia, sino entre bueno o defectuoso causando así inconvenientes que ante la ley de justicia y equidad, rebajan a muchos por ser diferentes, por creerlos menos, como dicen algunos, “minusválidos” o inútiles “Inválidos”. En estos casos siempre será elemental el acompañamiento familiar, tanto entre el núcleo fraternal como por parte de un profesional ante traumas, todo esto conlleva a crear conciencia, discernimiento que puede contribuir a la corrección de los errores proporcionales de las urbes, como lo son: el transporte público, el espacio físico, la oportunidad y recreación para estas personas.
Hace cuatro años, Mileny Ramírez se dirigía al corregimiento de La gabarra por la carretera cercana a su casa en el kilometro sesenta, en el camino sintió ganas de orinar y decidió acomodarse a un lado de la carretera para hacerlo, al oír una moto que se acercaba decidió penetrar aún más entre los arbustos para no ser vista, al terminar, resbaló en lo que parecía ser una mágica erupción de tierra, hierba, grava, metal, fragmentos de plástico, trozos de calzado y pequeñas partículas que luego serian imposibles de ver pero que se distribuyeron por su rostro y abdomen envolviendo en un abrazo mortal su pie derecho, borrando la existencia de sus dedos.
Aquel nueve de mayo del dos mil cinco, la negra como era conocida por muchos, se dirigía a visitar al presidente de la junta de acción comunal para que la orientara con una tarea de sociales. “¿Qué me Pasó?” Fue la primera pregunta que corrió a su mente, al instante de la explosión, había visto muchas hojas levantarse en el aire y cayendo lejos miró sus manos ensangrentadas y su ropa embarrada, al ver su pie y al relacionar la situación, se explicó a sí misma, “¡Ay!, pisé una mina”. En realidad, Mileny, no sabía qué era una mina, cuál era su función en el mundo ni su composición, pero recordó que quince días antes, en el patio de juegos de su colegio, un soldado pisó algo que explotó y lo dejó tirado en el suelo gritando con las piernas destruidas, su profesor dijo aclarando la angustia de los niños, “Pisó una mina, pisó una mina”.
La niña, no sentía dolor alguno, se levantó y sobre su talón caminó buscando ayuda, entre gritos y oraciones mostraba la desesperación de su soledad, hasta que se encontró con un trabajador, este no quiso tener contacto físico con ella, por miedo, pero prometió ayudarla y se dirigió al pueblo a informar a las autoridades. Ella espero sentada en una piedra, mientras se arrancaba los pedazos de zapato que le quedaban colgando en su pie, esperó un buen rato, hasta que el campesino regresó y le dijo que ya venían, que habían avisado a su familia. Su madre, llegó en un carro con el presidente de la junta, al verla se invadió de llanto, sus manos, su rostro, y su ropa tenían sangre y su pie estaba a la mitad, pero la niña de catorce años, aun no sentía dolor; estando en el hospital fue interrogada por unos comandantes del Ejército, que entre muchas preguntas llegaron a insinuarle su participación en la siembra de la mina, detalle que enojó a la pequeña haciéndola responder bruscamente contra ellos. Después de haber sido trasladada a Cúcuta, fue operada; despertó algo mareada y esta vez adolorida, preguntó a una enfermera si la cirugía ya había terminado y se angustió al no ver a su mamá…Mileny sintió la ausencia no sólo de sus pies, también de su talón, entonces fue informada de lo que no se esperaba, su pierna había sido amputada de la rodilla hacia abajo, pues había posibilidades de la llegada de una futura gangrena, esto la desilusionó, en ningún momento había pensado en perder la habilidad de caminar, de correr y de saltar. Desde ese instante inicia la travesía de esta joven víctima de las minas antipersonal, donde se enfrentaba a la situación económica que pasaban en una ciudad desconocida y al reto de aceptar el muñón que la acompañaría durante toda su vida.

La ayuda de la Cruz Roja Internacional fue elemental en su apoyo, económico, medico y social. Días después, mostraba orgullosa a sus amigos, la prótesis que la institución le había donado, además de arriendos y mercados durante varios meses. Al cumplir un año de lo ocurrido, recibió una pensión del gobierno que es enviada a las personas que pierden sus miembros a causa de las minas, con este dinero, compraron su primera casa en la capital nortesantandereana. “Un padre del barrio Pizarro, el padre Fabián, nos ayudó con unos mercados y nos pagó dos meses de arriendo” dice Mileny recordando las ayudas que han recibido.

“Entre 1990 y 2008, 7.451 colombianos fueron víctimas de estas minas, dentro de las que se cuentan 372 mujeres y 722 niños, según reveló el vicepresidente Francisco Santos durante el lanzamiento de la segunda convención de Ottawa, en Ginebra (Suiza)” (El espectador, 2 de marzo del 2009) Las minas antipersonal, están diseñadas no para matar, sino para incapacitar a sus víctimas, buscan sobre todo que hieran gravemente o mutilen y no tanto que maten, ya que un muerto no causa tantos problemas como un herido. Sus efectos más comunes son: amputaciones, mutilaciones genitales, lesiones musculares y órganos internos. Las prótesis, las muletas y la silla de ruedas, se convierten después de esto en los fieles compañeros de sus víctimas, encasillándolos en el concepto de discapacitados, que cargaría con ellos al igual que con muchos en el debate de los derechos humanos, la marginalización social, economía y política que aplasta y señala un verdadero estigma social.

Años después de haberse graduado, Miguel Sánchez, aún no había podido desempeñar enteramente su título como Abogado, debido a su discapacidad, hasta que entró a jugar un papel determinante en el rol de guía para los discapacitados nortesantandereanos, estando en esta labor, conoció y dio abrazos que le permiten hoy estar laborando en la alcaldía de la ciudad, desde allí también gestiona sus actividades como representante de ANORPERDIS (Asociación nortesantandereana de personas discapacitadas). En su andar, Miguel es reconocido y saludado por muchas personas, que agradecen la ayuda que este les brindo en algún momento. Miguelito, como lo llaman muchos, se alimenta de la felicidad ajena, felicidad que muchas veces, él mismo produce, él cree fuertemente en los derechos, en la igualdad y en la organización honesta del departamento.

Asimismo, en una gran deportista se ha convertido Luz Marina, esta jugadora de baloncesto y practicante del atletismo, pasa su tiempo vendiendo minutos a operadores celulares en el parque Santander, en el centro de la ciudad; estos deportes la llevaron a hacerse gran amiga de su inseparable silla de ruedas y ganadora de varios trofeos al representar el departamento. Esta mujer de ojos verdes, se prepara para los paralímpicos que se realizarán en el 2011 en tierras nortesantandereanas.

A pesar del tiempo, del daño y de los cambios bruscos que tuvo su vida, Jolei, logró conformar su propia familia, actualmente tiene un niño de tres años y convive con su esposo y su madre, los anhelos y la confianza de esta joven mujer aumentaron en el transcurso de nueve meses, sin importarle el daño que le hacía el peso de la barriga a su columna, alimentó sus esperanzas y las ha mantenido inmensas durante tres años, “mi hijo me ha dado fuerzas para vivir”, dice dejando ver la belleza de sus ojos húmedos y brillantes.

La vida de Mileny, igualmente avanza rápidamente, en cuatro años, ha tenido cuatro prótesis, muestra de su rápido crecimiento y fácil manipulación. Ahora, con 18 años, estudia contabilidad en el SENA, aunque no olvida su sueño de estudiar medicina, entre la lista de deseos también quiere pertenecer a las fuerzas militares, nunca se sintió anormal en medio de las demás personas, todo esto se debe a su gran personalidad que es lo más valioso que ha conservado.

En la vida, podremos perder muchas cosas: materiales, físicas o espirituales, pero cada pérdida, trae consigo una ganancia, de cada persona depende que esta sea buena o mala, su sentido está en la pasión con la que se lleve, las personas discapacitadas son la mejor muestra de superación. Muchos de ellos alcanzan a tener una vida “normal”, dentro de los paradigmas sociales, a pesar del drama de poseer dificultades físicas o mentales, la mayoría no se pierde ni se enconden en el tiempo, no reprime sus sentimientos, admiran los días que transcurren lentos, los amaneceres bellos y las tardes soleadas. Las personas con discapacidad requieren, más que compasión, comprensión; más que comprensión, equilibrio de oportunidades; aún más que oportunidades, el apoyo efectivo del Estado y de la Sociedad Civil para poder hacer realidad su integración social. Sin importar los disparos discriminatorios, las caídas ignoradas, la impaciencia que lastima la sutil ingenuidad, y la fuerza de sus metas.
Jessica Paola Ortiz
(REPORTAJE REAL)






LA TORRE DE BABEL

Las ilusiones de muchos, se convirtieron en el drama y las angustias de todo un país, de toda una nación que veía como los futuros se transformaban en pasados tortuosos.

El negocio de las pirámides, se constituyo en Colombia hace algún tiempo en la forma de cumplir los sueños más lejanos, en el modo de obtener dinero para aliviar pesares, en el camino más corto para recorrer los dramas de la realidad; pero nada de esto se cumplió, miles de personas en el país, vieron como los ahorros de toda una vida se esfumaban, mientras otros lloraban sus desgracias al llegar a lo que antes fue una oficina ajetreada y encontrar solo un par de sillas de plástico, muchos de estos dramas transcurrieron en vivo, en las emisiones de los noticieros nacionales, y otros menos “populares”, pasaban en la rutina de nuestra ciudad, en el pavimento de nuestras calles, sin cámaras grabando las lagrimas y sin música de fondo que atenuara el dolor de ver un sueño convertido en pesadilla.



El día comienza para Mario Quiñones con una taza de tinto bien cargado, con lápiz y papel en mano empieza a sacar las cuentas de su pequeña tienda que tiene hace aproximadamente 15 años. La esquina de Don Pascual, es un mini abasto ubicado en un barrio céntrico de Cúcuta, con el cual ha mantenido a su familia a pesar de las crisis y los problemas. Mario tiene 45 años, de los cuales 30 a estado casado, padre de 1 hija, de 13 años, Camila, la cual adora con todo su corazón. El instante en el que se entero que una “compañía” estaba pagando intereses por encima del 40% se encontraba en una situación difícil, a Camila la habían devuelto del colegio por que debía varios meses de pensión, su esposa estaba sin empleo, y el abasto no le estaba dando lo suficiente, por eso cuando supo que existía esa “compañía”, lo dudo solo un poco, pero la necesidad le ganó, juntó todo lo que pudo y lo invirtió, se sintió algo aliviado porque en pocos días recibiría dividendos, pero no estaba del todo seguro al haberle dado a extraños todo lo que tenia: un millón y medio de pesos.



En el apogeo de las pirámides, los intereses que se aseguraban dar eran muchas veces del 150%, en solo 3 meses ya el dinero se multiplicaba, esto fue para muchos el motivo de sus desgracias, y para otros la razón de su negocio, se calcula que en todo el país, las pirámides alcanzaron a captar aproximadamente 10 mil millones de pesos, aunque esta es una cifra dudosa, debido a la cantidad de personas que invirtieron en ellas, y en el manejo que se le dio al momento de ser intervenidas por el gobierno.



Cuando Doña Marina recibió la llamada de una compañera no sabía que en ese momento su vida estaba por cambiarle por completo, su amiga Alba se había enterado de una magnífica oportunidad de inversión, con intereses del casi 50%, era una oportunidad única y pensó que no la debía desaprovechar. Doña Marina de 55 años es separada, tiene 3 hijos que superan los 28 años, pero que poco los ve, vive sola, y trabaja vendiendo mercancía por catalogo. Ese día, no tenía una gran suma de dinero, pero le pareció tan buen negocio que no dudo en pedirle a un par de amigos un préstamo para no perderse la ocasión de invertir en aquella actividad que veía tan esperanzadoramente. Pudo conseguir casi 4 millones de pesos, y junto con Alba se dirigieron a la oficina que quedaba en la parte céntrica de la ciudad y al ver una fila de casi 20 personas que como ella llegaban a invertir se lleno de confianza, cuando llego su turno, entregó el dinero, y al salir, ya hacia planes con las ganancias que esperaba recibir poco tiempo después.


La captación de dinero en Colombia está reglamentada por el Decreto 1981 de 1988 y el Decreto 2920 de 1982. Consiste en recibir en forma masiva y habitual dineros del público en algún local destinado para ello, dineros que se pueden devolver con intereses si son depositados en cuentas de ahorro, CDTs, o que se devuelven con rendimientos si han sido entregados como inversión. Para captar dinero del público se requiere estar autorizado y estar vigilado por la Superintendencia Financiera. En la fiebre de las pirámides, los inversionistas pensaban que estas empresas cumplían con todos los requisitos estipulados por la ley, por eso al momento del cierre de estas, no se entendía el motivo por el cual lo hacían, pero al final entenderían el triste desenlace.



Con 28 años, Liliana Fuentes se encontraba cursando 8 semestre de fisioterapia, antes de empezar a estudiar trabajaba vendiendo manillas y collares que ella misma hacia; desde muy joven tuvo que empezar a responder por sí misma, ya que sus padres no pudieron costearle sus estudios universitarios, y como su anhelo siempre fue ser profesional, se la re-buscaba donde sea con tal de cumplir esa meta. En aquella época trabajaba de cajera en un negocio de comidas, aunque el sueldo no era mucho con eso se mantenía y podía estudiar. “Pensé que era algo muy bueno, algo real”, decía Liliana sosteniendo el comprobante de depósito en el cual estaba la firma de ella, junto con el sello de la compañía, y el valor total de lo invertido: dos millones de pesos.
El esquema del negocio de las pirámides se basa en que los participantes refieran a más clientes con la función de que los nuevos produzcan beneficios a los antiguos. El riesgo de este tipo de esquemas es que funcionan en la medida que existan nuevos participantes en un número elevado, cuando el número de posibles clientes colapsa, los beneficios de los participantes originales disminuyen y muchos terminan sin beneficio alguno tras haber financiado las ganancias de los primeros inversores, este tipo de esquemas o negocios están prohibidos en países como: Alemania, Noruega, Francia y Colombia entre otros, pero esto no hace que la existencia de las pirámides desaparezca por completo.



Pasaron 3 meses y la inversión en las cuentas de Mario casi se duplicaba, estaba feliz porque iba a poder comprar las cosas que tanto necesitaba Camila, y a la vez invertir en el mini abasto, se disponía a salir a la oficina de D.R.F.E, que era donde había invertido cuando vio algo terrible en el noticiero, en varias ciudades del país el negocio de las pirámides había resultado una estafa y las oficinas estaban abandonadas y cerradas, no creyó lo que vio y sin perder un segundo salió a enfrentar su destino. Al llegar sintió que la tierra se lo tragaba, la oficina estaba desocupada, y como él, muchas personas llegaban esperando encontrar respuestas, con una idea clara, habían perdido el dinero, solo que nadie se atrevía a decirlo. Mario había invertido los pocos ahorros que tenia, y los había perdido, la vida se le desboronaba, se le partía el corazón, había invertido el futuro de su familia, y este había sido borrado, “Eso fue un golpe muy duro, aun al pensarlo no lo puedo creer”, dice Mario refiriéndose al hecho, había quedado sin nada, con un negocio en ruinas, una familia sin ahorros y la moral tan baja que ni siquiera se unió a los alterados inversores que gritaban y se agolpaban, simplemente miraba la oficina vacía, queriendo devolver el tiempo y evitar el momento cuando entrego el dinero.



Doña Marina que se había endeudado para formar parte del negocio que su amiga Alba le había comentado, estaba tranquila, aunque había adquirido una deuda fuerte, en solo dos meses ya la habría pagado. El día de reclamar sus intereses finalmente llegaba, muy temprano, se alistó y con comprobante en mano, salió con una sonrisa en el rostro al saber que su inversión se estaba multiplicando. Había invertido en Fores Capital, y la presencia de esta en varias ciudades de Colombia, inclusive en Venezuela le generaba aun más confianza, pero esta fugazmente se marchó, al llegar a la oficina y ver un grupo de personas enérgicas, gritando: “Devuelvan la plata, ladrones”, Doña Marina intento conseguir algún tipo de respuesta distinta a la que su mente le daba, pero no la encontró, la habían robado. Sus sueños se habían convertido en la pesadilla mas cruel que jamás imaginó, su amiga Alba no le contestaba el celular, y allí sola intentando buscar una solución a sus dilemas, no dejaba de pensar en la deuda que tenía, y en cómo iba a hacer para pagarla, lagrimas rodaban por su rostro mientras los latidos de su corazón se aceleraban cada vez mas.



La tranquilidad de Liliana duro poco, ya que el escándalo de las pirámides explotó a los pocos días de ella haber participado, la compañía en la que invertido era una firma nueva, Súper-servir, pero parecía cumplir con la ley y ser seria. Liliana había invertido el dinero de la universidad con el ánimo de que con las ganancias podía pensar en hacer una especialización al terminar la carrera, a pesar de que al momento de la inversión le dijeron que eso no era una pirámide, colapsó como tantas lo hicieron, Liliana ese día salió de la universidad y cuando iba en el bus hacia la oficina de cobro, en la radio oyó la calamidad, las pirámides eran estafas, los inversores habían sido timados, la impaciencia la tomó por completo, pensó que como no era una de esas (pirámides), no había pasado nada, pero sus pensamientos no pudieron contener la realidad, la oficina estaba vacía, y lo peor, ni un cliente hacia presencia en el lugar, se sentó a esperar a que alguien llegara o que abrieran, pero nada paso, la habían timado, ahora sus estudios estaban en duda, y sus sueños cada vez más lejanos de cumplirlos.



Mario pasó por momentos de crisis, casi pierde su negocio, su hija no pudo estudiar ese año, pero gracias al empuje y al apoyo de su familia salió adelante y poco a poco se recupera de lo ocurrido, Doña Marina, aun debe parte del dinero que invirtió, sus compañeras solidarizándose con ella al mes le encargan más mercancía de lo normal, su amiga Alba no apareció, Liliana perdió el dinero de la universidad, no pudo estudiar ese semestre, y solo gracias a un préstamo de un amigo pudo seguir estudiando.



En Colombia más de 30.000 inversores confiaron en las pirámides invirtiendo sus dineros en esquemas que prometían en unos casos rentabilidades de hasta el 300%, y aunque por la radio y la televisión se prevenía sobre ellas, la esperanza por cambiar la realidad y escapar de los dramas diarios llevaron a los participantes a confiar y dejarse llevar por sus sueños, por sus ilusiones.



Manuel Alejandro Ferrer
(Reportaje Real)