Las tres de la tarde era la cita pactada, de repente nuestro protagonista Diego Alexander llego de manera apresurada, se sentó en la mesa saldo, y pidió un cigarrillo empezó a relatar su experiencia en el oscuro mundo del vicio.
“tenia 13 años, un día iba con mis amigos del colegio, uno de ellos saco de su bolsillo una caja de cigarrillos y empezó a repartirlos entre todos nosotros, yo me negué puesto que nunca había probado algo así”.
La burla de sus amistades se hizo notoria en la vida de Diego, y lo que quería evitar a toda costa, resulto siendo en vano, pues la tentación pudo mas rápido que la razón.
“no quería ser mas el menos del grupo, mi mejor amigo me insistió a fumar colocando en mi boca un cigarrillo, absorbí un poco de esta sustancia atore un poco y escupí; pero mi amigo me dijo que eso era normal, hubo un segundo intento, esta vez mi experiencia ya se tornaba mas agradable”.
Los días pasaban y la adicción crecía enormemente, lo que comenzó en curiosidad término siendo un completo infierno.
“tenia que estar fumando diariamente, le robaba plata a mis padres para poder comprar los cigarrillos, un día no encontré plata en el cuarto de mi papá y me llene de mucha angustia, puesto que no había fumado el primer cigarrillo del día”.
Diego tiene hoy día 20 años, en su rostro refleja la secuela que ha dejado el cigarrillo en su vida, 7 años entregado al consumo de este vicio lo a alejado de sus seres mas queridos.
“un día mis padres se dieron cuenta que yo les robaba plata para comprar esta sustancia, me echaron de la casa obligándome a refugiarme en la casa de un amigo, y allí todo seria mas fácil”.
“un día mis padres se dieron cuenta que yo les robaba plata para comprar esta sustancia, me echaron de la casa obligándome a refugiarme en la casa de un amigo, y allí todo seria mas fácil”.
Algunos consumidores de esta sustancia nociva no logran salir de esta cortina de humo, pero otros por el contrario deciden dejar a un lado este terrible panorama. Este es el caso de Janeth Buendía que un día despertó y decidió no ser mas una fumadora.
“durante dos años fume excesivamente, un día me mire al espejo mis dientes eran no muy poco agradables; una tos constante me hizo reaccionar, ya el cigarrillo no estaba siendo bueno para mi, por eso tome la firme decisión de no ser mas una de las miles de fumadores que hay en el país”.
Cada vez mas el numero de fumadores se esa incrementando alarmantemente, la ley que prohíbe fumar en los lugares cerrados no se esta cumpliendo caudalmente. Tal es el caso de Andrea Mayorga, una estudiante de la universidad de Pamplona que no concibe vivir al lado del humo.
“cuando me siento en la cafetería a relajarme y a descansar me da rabia esos fumadores que generan inclementemente un humo desagradable, lo cual me indispone y logra que me valla de allí rápido; pues no tolero para nada los fumadores y como digo siempre, si se quieren morir que se mueran ellos, pero a mí déjeme quieta”.
Retomando la historia de nuestro protagonista Diego, volvió y pidió otro cigarrillo, y generando un humo paulatino prosiguió con su historia.
“en la casa de amigo todo va muy bien, la rumba y el vicio se hacen cada vez mas presente, mis padres han quedado a un lado. Reconozco que soy adicto al cigarrillo y aunque este me halla cerrado las puertas con mi propia familia, no puedo alejarme de el, es un deseo incontrolable, y siento que no puedo escapar de el tan fácilmente”.
Con estas palabras Diego se despidió y se paro de la mesa, dejando unas colillas de cigarrillo en el suelo.
El cigarrillo es una sustancia que no deja ganancias sino perdidas, caer en sus redes te pueden dejar atrapados para siempre en esta gran cortina de humo.
Daniela Palacios Suárez.
(Reportaje Real)

No hay comentarios:
Publicar un comentario